CIUDAD
DE PANAMÁ.—Lo imprevisible ocurrió ayer en el Estadio Nacional
de esta capital, minutos antes de las 6:00 p.m.: México eliminó a
Estados Unidos del II Torneo Preolímpico, al derrotarlo por la
mínima diferencia de una carrera (2-1), en el resultado más
sorpresivo del béisbol olímpico en la última década.
Sin garra en el terreno, los norteamericanos se
vieron contenidos durante todo el partido por el pitcheo mexicano.
Primero fue un zurdo de 34 años, nacido en Tijuana, Rigo Beltrán,
cuyos lanzamientos de rompimiento combinados con la recta en la
esquina de afuera mantuvieron a raya a los norteños, quienes
marcaron su solitaria anotación por el tercer jonrón del
antesalista Justin Leone, gracias a un error de Beltrán, quien le
repitió el envío con el cual Leone le había sacado la pelota de
foul segundos antes.
El cuadrangular de Leone le dio una ventaja a su
equipo que solo duró minutos, pues en el quinto otro veterano —el
primera base Ray Martínez—, le sacó la Mizuno al también
siniestro Jason Stanford por el left para igualar las acciones. Y el
duelo de lanzadores continuó, con el mentor Frank Robinson enviado
a la lomita al derecho John Van Benschoten y su homólogo Juan
Navarrete sustituyendo un zurdo por otro, en este caso Víctor
Álvarez.
Así llegaron al noveno inning, con otro tirador
diestro en el montículo, Brian Bruney. Y la decisión: cuadrangular
del cuarto bate Luis A. García, un batazo por el centro del
terreno. Minutos después de concluido el choque, García expresó
en la conferencia de prensa: "Me vino con recta, y le di a una
en la esquina. Cuando vi que la bola se iba se me puso la carne de
gallina. Me di cuenta de que estábamos a tres outs de la
victoria".
Los discípulos de Frank Robinson amenazaron en el
noveno, cuando Grady Sizemore y Graham Koonce le pegaron sencillos a
Álvarez. El director mexicano trajo al incómodo derecho lateral
Isidro Márquez, quien colgó un escón de leyenda cuando —después
del toque del emergente Joe Mauer—, sacó al peligroso Leone en
roletazo a sus manos y al receptor Gerald Laird en fácil elevado a
la primera. Según Márquez, "los dominé con la slider
adentro. Puse el corazón en cada lanzamiento. Esto es una victoria
sensacional para nuestro equipo, que vino a luchar cada juego".
Para Frank Robinson no hubo excusas. Lo reconoció
ante la prensa cuando afirmó que México jugó muy bien y sus
jugadores no batearon y fueron incapaces de voltear el partido, y ni
siquiera empatarlo, en un noveno episodio inolvidable.