Los doce golpes

NÉSTOR NÚÑEZ (*)
Especial para la AIN

El rechazo de 179 estados miembros de la ONU a la guerra económica de Washington contra Cuba es un episodio de tremenda trascendencia, si se tienen en cuenta los aires hegemónicos que se originan y soplan en la Casa Blanca.

Pero si la votación sobre el bloqueo a la mayor de las Antillas constituye una muestra de los deseos de justicia en este convulso planeta, también indica la urgencia de fortalecer los mecanismos internacionales y brindarles la influencia de la que ciertos centros de poder les han privado.

No se concibe, y lo señalaron diversos oradores que acudieron a la tribuna de la Asamblea General de la ONU, que por más de una década los pueblos rechacen la criminal política contra Cuba y que el imputado ignore semejante veredicto sin que reciba algún tipo de sanción.

Es un comportamiento prepotente que trasluce otra vez lo que la comunidad internacional significa para Washington: papel mojado.

¿Acaso esta actitud no recuerda los lances diplomáticos previos a la invasión a Iraq, lanzada finalmente por la Casa Blanca contra el criterio mayoritario del resto del mundo?

Entonces no hubo pudor entre los funcionarios norteamericanos para indicar que la guerra iba, a pesar de la oposición del planeta y contra la voluntad de las Naciones Unidas, cuyo prestigio y autoridad fueron puestos nuevamente en evidencia.

Para George W. Bush y sus acólitos la ONU vale en la misma medida en que resulte utilizable. Mientras, es un objeto obsoleto.

Y ciertamente hablamos de un derrotero muy peligroso, porque al final lo que se trasluce es que no existe autoridad global capaz de refrenar al imperio y sus torcidas decisiones.(AIN)

(*) El autor es colaborador de la AIN

 

| Portada  | Nacionales | Internacionales | Deportes | Cultura |
| Cartas | Comentarios | Ciencia y Tecnología | Lapizcopio| Temas |

SubirSubir