Tlatelolco: Testimonio del compromiso con la paz y la seguridad

Debates en plenaria sobre tema nuclear en Conferencia que terminó ayer

Mariela Pérez Valenzuela y Elson Concepción Pérez

Foto: JORGE LUIS GONZÁLEZLa importancia del Tratado de Tlatelolco como testimonio del compromiso de América Latina y el Caribe con la paz y la seguridad, la amenaza que representan las armas nucleares para la sobrevivencia humana, así como la necesidad de crear otras áreas desnuclearizadas en el mundo, fueron algunos de los aspectos subrayados ayer en la última jornada de la XVIII Conferencia General del OPANAL.

Durante la sesión matutina continuaron los debates, con las intervenciones en el capitalino Palacio de las Convenciones de representantes de algunos de los estados miembros del Tratado para la Proscripción de las Armas Nucleares en América Latina y el Caribe (Tratado de Tlatelolco), y de otros países vinculados con ese acuerdo, considerado uno de los instrumentos jurídicos más prestigiosos en materia de no proliferación y desarme.

El representante de Chile, embajador Fernando Molina Vallejo, consideró indispensable el establecimiento de un mecanismo consultivo con otras zonas libres de armas nucleares, así como la cooperación entre el Organismo para la Proscripción de las Armas Nucleares en América Latina y el Caribe (OPANAL) y el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).

Más adelante se refirió al problema generado por el transporte marítimo de material radiactivo, y dijo que compromete la seguridad de la región, opinión que también compartió el representante de Colombia, Mauricio González, ministro de la Embajada en Cuba.

También intervino el director general de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas, embajador Rogelio Pfirter, quien apuntó que el papel del Tratado de Tlatelolco "no requiere de panegíricos ni de previsibles manifestaciones de encomio".

Seguidamente hablaron los representantes de China, Francia, Reino Unido y Rusia, cuatro de las cinco naciones a las que la Secretaría General del OPANAL llamó en julio pasado a considerar la modificación o retiro de las declaraciones que formularon al ratificar los Protocolos Adicionales I y II del Tratado, a fin de fortalecer la integridad del estatuto de desnuclearización previsto en el Tratado. Estados Unidos no se pronunció.

El embajador de China en Cuba, Wang Zhiquan, subrayó que su Gobierno apoya los propósitos del Tratado de Tlatelolco y sus Protocolos Adicionales, y respeta el estatus de América Latina y el Caribe como zona libre de armas nucleares.

Recordó que en la declaración publicada en 1973, el Gobierno chino se comprometió a no emplear las armas nucleares o amenazar con su uso contra la zona latinoamericana libre de ellas y puntualizó que su país seguirá ateniéndose firmemente a ese compromiso.

Por su parte, el primer consejero de la Embajada de Francia en Cuba, Gérard Larome, señaló que su país revisa las declaraciones que formuló en el momento de la ratificación, pero no ha tomado una decisión al respecto, todo lo cual también suscribe el Gobierno del Reino Unido, según expresó en la conferencia el embajador de ese país en Cuba, Paul Hare.

El viceministro de Relaciones Exteriores de la Federación de Rusia, Sergey I. Kisliak, destacó la importancia de fortalecer las zonas libres de armas nucleares, y expresó la voluntad de su Gobierno de reducir los arsenales de ese tipo.

Sin duda, un aspecto fundamental para el fortalecimiento de la zona libre de armas nucleares.

En ese sentido el secretario general del OPANAL, Edmundo Vargas Carreño, informó a la Conferencia que actualmente se está a la espera de una respuesta de esos países.

Por Cuba, la subdirectora de Asuntos Multilaterales del MINREX, Mercedes de Armas, señaló que si un número significativo de estados renunció a poseer armas nucleares, es necesario que China, Reino Unido, Francia, Estados Unidos y Rusia ofrezcan garantías jurídicas plenas de no usar ni amenazar con su empleo de las mismas en la región, llamamiento apoyado por Brasil.

Otro de los temas discutidos este jueves fue el fortalecimiento del OPANAL mediante el intercambio de información y experiencias con otras zonas libres de armas nucleares, la contribución de especialistas, el intercambio con Organizaciones No Gubernamentales, las relaciones con el Organismo Internacional de Energía Atómica, así como la preparación de una Conferencia Internacional de las Partes de las zonas libres de armas nucleares, entre otras acciones.

 

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