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Tlatelolco: Testimonio del compromiso con la paz y la seguridad
Debates en plenaria
sobre tema nuclear en Conferencia que terminó ayer
Mariela
Pérez Valenzuela y Elson Concepción Pérez
La
importancia del Tratado de Tlatelolco como testimonio del compromiso
de América Latina y el Caribe con la paz y la seguridad, la amenaza
que representan las armas nucleares para la sobrevivencia humana,
así como la necesidad de crear otras áreas desnuclearizadas en el
mundo, fueron algunos de los aspectos subrayados ayer en la última
jornada de la XVIII Conferencia General del OPANAL.
Durante la sesión
matutina continuaron los debates, con las intervenciones en el
capitalino Palacio de las Convenciones de representantes de algunos
de los estados miembros del Tratado para la Proscripción de las
Armas Nucleares en América Latina y el Caribe (Tratado de
Tlatelolco), y de otros países vinculados con ese acuerdo,
considerado uno de los instrumentos jurídicos más prestigiosos en
materia de no proliferación y desarme.
El representante de
Chile, embajador Fernando Molina Vallejo, consideró indispensable
el establecimiento de un mecanismo consultivo con otras zonas libres
de armas nucleares, así como la cooperación entre el Organismo
para la Proscripción de las Armas Nucleares en América Latina y el
Caribe (OPANAL) y el Organismo Internacional de Energía Atómica
(OIEA).
Más adelante se
refirió al problema generado por el transporte marítimo de
material radiactivo, y dijo que compromete la seguridad de la
región, opinión que también compartió el representante de
Colombia, Mauricio González, ministro de la Embajada en Cuba.
También intervino el
director general de la Organización para la Prohibición de las
Armas Químicas, embajador Rogelio Pfirter, quien apuntó que el
papel del Tratado de Tlatelolco "no requiere de panegíricos ni
de previsibles manifestaciones de encomio".
Seguidamente hablaron
los representantes de China, Francia, Reino Unido y Rusia, cuatro de
las cinco naciones a las que la Secretaría General del OPANAL
llamó en julio pasado a considerar la modificación o retiro de las
declaraciones que formularon al ratificar los Protocolos Adicionales
I y II del Tratado, a fin de fortalecer la integridad del estatuto
de desnuclearización previsto en el Tratado. Estados Unidos no se
pronunció.
El embajador de China en
Cuba, Wang Zhiquan, subrayó que su Gobierno apoya los propósitos
del Tratado de Tlatelolco y sus Protocolos Adicionales, y respeta el
estatus de América Latina y el Caribe como zona libre de armas
nucleares.
Recordó que en la
declaración publicada en 1973, el Gobierno chino se comprometió a
no emplear las armas nucleares o amenazar con su uso contra la zona
latinoamericana libre de ellas y puntualizó que su país seguirá
ateniéndose firmemente a ese compromiso.
Por su parte, el primer
consejero de la Embajada de Francia en Cuba, Gérard Larome,
señaló que su país revisa las declaraciones que formuló en el
momento de la ratificación, pero no ha tomado una decisión al
respecto, todo lo cual también suscribe el Gobierno del Reino
Unido, según expresó en la conferencia el embajador de ese país
en Cuba, Paul Hare.
El viceministro de
Relaciones Exteriores de la Federación de Rusia, Sergey I. Kisliak,
destacó la importancia de fortalecer las zonas libres de armas
nucleares, y expresó la voluntad de su Gobierno de reducir los
arsenales de ese tipo.
Sin duda, un aspecto
fundamental para el fortalecimiento de la zona libre de armas
nucleares.
En ese sentido el
secretario general del OPANAL, Edmundo Vargas Carreño, informó a
la Conferencia que actualmente se está a la espera de una respuesta
de esos países.
Por Cuba, la
subdirectora de Asuntos Multilaterales del MINREX, Mercedes de
Armas, señaló que si un número significativo de estados renunció
a poseer armas nucleares, es necesario que China, Reino Unido,
Francia, Estados Unidos y Rusia ofrezcan garantías jurídicas
plenas de no usar ni amenazar con su empleo de las mismas en la
región, llamamiento apoyado por Brasil.
Otro de los temas
discutidos este jueves fue el fortalecimiento del OPANAL mediante el
intercambio de información y experiencias con otras zonas libres de
armas nucleares, la contribución de especialistas, el intercambio
con Organizaciones No Gubernamentales, las relaciones con el
Organismo Internacional de Energía Atómica, así como la
preparación de una Conferencia Internacional de las Partes de las
zonas libres de armas nucleares, entre otras acciones.
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