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Adiel Palma vs. zurdos canadienses
Este es OTRO BÉISBOL
Deciden el primer
lugar del grupo A. Panamá-EE.UU., otro duelo entre invictos
SIGFREDO BARROS
Enviado especial
CIUDAD DE PANAMÁ.—
Dos juegos cerrados —el último de ellos un verdadero drama en 13
actos—, han matizado la actuación del equipo Cuba en este II
Torneo Preolímpico de América, que hoy definirá los primeros
puestos de ambos grupos con dos partidos que pudieran aumentar la ya
alta temperatura de esta capital istmeña, de fiesta durante tres
días por las actividades del Centenario.
Paret se destacó frente a México.
Si difícil resultó
ganarle a un Puerto Rico que nunca depuso las armas —ya había
batallado once entradas frente a Canadá—, el juego con los "chamacos"
resultó toda una odisea, un rompecorazones que no veía la forma de
terminar y que, como acontece muchas veces en juegos así, se
decidió de la forma más absurda.
México se ha convertido
en una pesadilla para nuestra selección nacional. Nos superó en
los Juegos Panamericanos y las dos últimas victorias frente a ellos
presentan ribetes de novela: un 3-2 el pasado año en la Serie de
las Américas, por un error en tiro a segunda de un lanzador
relevista, que los dejó al campo, y ahora gracias a una base por
bolas que también dejó tendido en el césped al equipo
verdiblanco.
El principal acierto del
conjunto dirigido por Higinio Vélez es su excelencia a la defensa y
su capacidad para sacar fuerzas de flaquezas. La jugada de Paret en
el inning 13, atrapando el difícil roletazo de Ray Martínez y
tirando a tercera para poner out a Mario Valenzuela, puede
inscribirse entre las mejores del torneo.
Por momentos, pareció
que los mexicanos se llevaban el gato al agua, tomando ventaja de
dos carreras en el sexto inning. Pero hubo una respuesta rápida,
salida de la decisión de no perder un juego crucial, aunque aquí
todos lo son. Lo ideal sería finalizar primeros en el grupo para ir
a la cruzada con un equipo supuestamente más débil (Brasil o
Colombia) e ir entonces a la búsqueda del anhelado boleto olímpico
frente a, presumiblemente, Panamá, que se juega hoy el invicto ante
el equipo norteamericano, sólido en su primera y única salida vs.
Nicaragua.
Pero para eso la
escuadra criolla debe mejorar un aspecto esencial en el béisbol,
traer carreras hacia el plato. Frente a Puerto Rico se quedaron 5
hombres en posición anotadora (tercera y segunda) y 9 en el choque
vs. México. Catorce potenciales anotaciones congeladas en las
almohadillas en tan solo dos choques son demasiadas.
Claro que se trata de
jugadores muy jóvenes —especialmente en los casos de quienes
ahora ocupan los turnos de mayor responsabilidad, Yulieski, Cepeda,
Pedroso—, pero no hay más remedio que formarse en la candela... y
nadie tenga duda de que este Preolímpico es algo así como un alto
horno de elevada temperatura.
Alguien me dijo tiempo
atrás que este es otro béisbol. La frase me cogió
desprevenido, pues la estructura del juego es la misma (te ponchas
con 3 strikes, te vas a primera con 4 bolas). Después, observando
detenidamente el panorama en Winnipeg, Sydney, la Serie de las
Américas, etc, no tengo más remedio que darle la razón. Ya se
acabaron los tiempos del aluminio, de los nocaos, de lanzadores con
poca o ninguna experiencia en el box.
Ahora son hombres que
han hecho del béisbol su profesión, que viven de él. Que tienen
oficio. En el ómnibus, de regreso al hotel, los peloteros cubanos
comentaban lo difícil que se les había hecho uno de los relevistas
mexicanos, Isidro Márquez, un derecho lateral, medio submarino, que
tiraba hasta cambios por ese ángulo.
Es, a no dudarlo, otro
béisbol. Con la mentalidad de enfrentarlo se jugará hoy vs.
Canadá, con Palma en la llamada "colina de los suplicios",
tratando de anular a una tanda de seis zurdos peligrosos. Y con la
obligación de ser más productivos, más pacientes en el home. |