MOSCÚ, 4 de noviembre (PL).—
Un ruso nacionalizado en Estados Unidos, Simon Kukes, estará al
frente de la petrolera Yukos-Sibneft, la mayor del país, según un
comunicado de la empresa difundido hoy en esta capital.
De esa manera, la compañía
reemplaza al oligarca Mijail Jodorkovski, acusado por estafa y
evasión fiscal, quien la víspera anunció su retiro oficial para
dedicarse a actividades sociales, al frente de la organización
Rusia Abierta, que lidera.
La estrategia de Yukos Sibneft es
inalterable y mantendremos los compromisos con nuestros accionistas,
declaró el nuevo presidente de ese grupo, considerado por expertos
un reconocido especialista con dominio de los métodos de gestión
occidentales, precisa la nota.
Simon Kukes, ex-presidente de la
compañía petrolera rusa TNK, abandonó la extinta Unión
Soviética en 1977 y se instaló en Estados Unidos, luego regresó a
Rusia en 1995 para trabajar en la petrolera AMOCO.
La salida de Jodorkovski y este nuevo
nombramiento desatan criterios acerca de que el proceso judicial
contra el magnate de ninguna manera repercutirá en las reformas
económicas iniciadas por el Kremlin, según altos cargos.
Otros analistas aprecian los
compromisos de la nueva dirección de Yukos con sus inversionistas
como una vía de contención al éxodo del capital extranjero.
Desde el 25 de octubre, Jodorkovski,
con una fortuna calculada en los ocho mil millones de dólares,
enfrenta unos siete cargos, entre otros engaños a los accionistas,
falsificación repetida de escritos y dilapidación de bienes
ajenos.
Con apenas 40 años, Jodorkovski es
quizá uno de los empresarios de mayor éxito en Rusia, cuya fortuna
se formó en el proceso de privatizaciones de la década del 90.
Sobre el caso, el presidente Vladimir
Putin, horas antes de partir hacia Roma, explicó al diario italiano
Corriere della Sera, que su gobierno simplemente intenta hacer
cumplir la ley, pero apuntó que Moscú seguiría el camino de las
reformas y la economía de mercado.
"La cuestión es que antes los
que tenían dinero no terminaban delante de un tribunal",
admitió.
Según sus propias palabras, en Rusia
cuando los enormes activos se dividieron, la gente implicada se
quedó con la idea de que podría vivir para siempre bajo sus
propias normas y ahora intentan demostrar que todo el mundo debe
respetar la legislación vigente.