Un sonado aislamiento internacional y
una derrota política para EE.UU. significó hoy la abrumadora
condena en Naciones Unidas por duodécima vez del bloqueo
económico, comercial y financiero que Washington aplica contra
Cuba.
La resolución cubana, presentada por
el canciller Felipe Pérez Roque ante la Asamblea General de la ONU,
recibió el voto favorable de 179 países, dos se abstuvieron,
mientras solo se opusieron los propios Estados Unidos, el régimen
sionista de Israel e Islas Marshall.
A pesar de su enorme poderío
político, militar, económico y tecnológico, Estados Unidos fue
incapaz de obligar a que más naciones la acompañaran en su
inglorioso papel de oponerse al clamor universal de que cese el
bloqueo contra la Isla.
El descrédito contra esta práctica
criminal se reveló en que el texto resolutivo cubano, titulado Necesidad
de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto
por los Estados Unidos de América contra Cuba
recibió seis votos más en comparación con el pasado año.
En el 2002 la resolución
condenatoria de la política de Washington contra La Habana, que
dura ya más de cuatro décadas, mereció la adhesión favorable de
173 países, cuatro se abstuvieron y solo tres votaron en contra:
EE.UU., su fiel aliado Israel e Islas Marshall.
Capaz de derribar con sus argumentos
los mentirosos pretextos del imperio norteamericano, Cuba ha sufrido
daños por más de 72 mil millones de dólares y generaciones
enteras han nacido y se han desarrollado bajo las penurias impuestas
por el bloqueo.
El mundo dijo este martes NO al
bloqueo económico a Cuba porque carece de todo fundamento legal,
moral y ético y porque conforme a la Convención de Ginebra para la
Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio, de 1948, califica
como un acto de genocidio.
De esta forma el máximo foro mundial
expresó su apego al derecho internacional, a la libertad de
comercio y navegación, así como al respeto de la soberanía de los
países y su oposición a la aplicación de leyes
extraterritoriales.