NACIONES UNIDAS, 4 de noviembre (PL).—
El canciller cubano, Felipe Pérez Roque, denunció hoy aquí al
bloqueo estadounidense contra Cuba como un delito de genocidio, una
aberración jurídica y una violación flagrante de los derechos
humanos.
Viola la Carta de las Naciones
Unidas, afecta el comercio internacional y obstruye la libre
navegación, dijo además en una sesión plenaria de la Asamblea
General dedicada al tema.
Apartándose del discurso escrito
calificó de grosero y mentiroso a un representante de Estados
Unidos que hizo una intervención previa, la única en contra de un
proyecto de resolución para ponerle fin al bloqueo.
"He contado 15 mentiras y
ataques irrespetuosos", señaló, para rechazar que Estados
Unidos tenga que ocuparse de los derechos humanos en otra nación,
cuando debía ocuparse de las violaciones en ese propio país y más
allá de sus fronteras.
Entre las mentiras aludió a la que
presenta la cuestión del bloqueo como un asunto bilateral y que
Cuba no haya ofrecido indemnizaciones a propietarios norteamericanos
de bienes nacionalizados.
En relación con ataques vertidos
contra el Presidente cubano, Fidel Castro, además de calificarlos de
irrespetuosos, puntualizó que Estados Unidos quiere imponer una
dictadura mundial.
Retomando el texto original añadió
que el bloqueo también lesiona los derechos del pueblo
norteamericano, los de los cubanos que residen en los Estados Unidos
y de los nacionales de otros países que desean comerciar e invertir
libremente en Cuba.
A renglón seguido recordó que el
bloqueo es el mayor obstáculo al desarrollo económico y social de
Cuba, país al que le ha provocado pérdidas por más de 72 mil
millones de dólares.
"¿Cuánto más lejos habría
llegado Cuba en su noble obra de igualdad y justicia social si no
hubiera tenido que enfrentar este bloqueo feroz y despiadado por
más de cuatro décadas?", preguntó ante un atento auditorio.
Pérez Roque refutó por falsa la
idea de que los cubanos que viven en los Estados Unidos apoyan al
bloqueo, cuando "sólo una minoría corrupta y ambiciosa, que
no ha dudado en organizar y ejecutar acciones terroristas contra
nuestro pueblo, está interesada en que se mantenga".
El presidente Bush es rehén de los
intereses espurios de esa minoría pues les debe la presidencia que
alcanzó controversialmente en el año 2000, sostuvo.
A continuación señaló que Estados
Unidos debe reconocer que el bloqueo es injustificable moral y
éticamente, que es un fracaso, que provoca su aislamiento.
"Los cubanos, lejos de
rendirnos, somos más firmes e independiente; lejos de dividirnos,
nos hemos unido; lejos de desalentarnos, hemos encontrado fuerzas
nuevas para defender nuestra soberanía y nuestro derecho a la
libertad", proclamó.
Más adelante reclamó que Estados
Unidos debe derogar la Leyes Helms-Burton y Torricelli, permitir que
Cuba exporte a su territorio e importe libremente desde éste.
En este sentido se refirió a las
prohibiciones impuestas a las ventas de azúcar, níquel, tabaco,
mariscos y pescados, vacunas y productos de la tecnología,
programas de computación y otras producciones cubanas así como a
la adquisición de alimentos y productos agrícolas.
También instó a Washington a
permitir que los ciudadanos estadounidenses viajen libremente a
Cuba, dejar de impedir el libre intercambio de ideas, el empleo de
dólar en las transacciones comerciales de su país y que
instituciones financieras le otorguen créditos.
Expuso asimismo que debe devolver a
Cuba los activos congelados e impedir que el dinero cubano sea
robado por traficantes de influencias y ambiciosos picapleitos en
Miami.
De igual forma devolver el territorio
que hoy ocupa contra la voluntad nacional, la Base Naval de
Guantánamo, y derogar la Ley de Ajuste Cubano, y aceptar la
propuesta de cooperar ampliamente para eliminar el tráfico ilegal
de inmigrantes.
"Estados Unidos debe liberar a
los Cinco jóvenes que mantiene injustamente encarcelados y
perseguir a los terroristas que se pasean libremente por las calles
de Miami", recalcó.
En otra parte de su discurso señaló
que Bush se equivoca al decir que "Cuba no va a cambiar por sí
misma".
Puntualizó que por el contrario
"Cuba cambia todos los días, no hay cambio más profundo y
permanente que una Revolución" y sí cambiará, hacia
"más socialismo, igualdad, justicia, libertad y
solidaridad".
Luego de interpretar la frase de Bush
como una amenaza latente contra Cuba, le advirtió que debería
saber que sus actuales dificultades son apenas un pálido reflejo de
las que se enfrentaría si se equivoca con Cuba.
"Debería saber que no hay
fuerza humana o natural que haga renunciar a los cubanos a sus
sueños de justicia y libertad", reafirmó.