Powel y Boucher andan mal en historia y actualidad

LEONARDO ANOCETO

CARACAS, 3 de noviembre (PL).— Muy mal les fue en la semana que concluyó a los funcionarios estadounidenses que intentaron desmentir la denunciada participación de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) en planes desestabilizadores contra el gobierno de Hugo Chávez.

Los que respondieron desde el norte esta vez fueron el secretario de Estado, Colin Powell, y el portavoz del Departamento de Estado, Richard Boucher, y ambos no lo pudieron hacer peor al demostrar vagos conocimientos de historia y poco dominio de la realidad venezolana que tanto les preocupa.

Este fue el segundo acto de una historia que comenzó a contarse otra semana más atrás todavía.

Entonces, dos diputados del Movimiento V República, Nicolás Maduro y Juan Barreto sorprendieron a la opinión pública al presentar un vídeo y otras pruebas en las que se mostraba la vinculación de la CIA y la oposición venezolana para llevar a cabo acciones contra el gobierno de Chávez.

El hecho motivó la lógica crispación del embajador de Washington en Caracas, Charles Shapiro, y del gobierno estadounidense, que por intermedio de algunos de sus altos cargos, Powell entre ellos, desmintieron a Maduro y Barreto, no sin intercalar alguna que otra frase hiriente contra el proceso democrático de Venezuela.

Los diputados volvieron a la carga hace unos días y presentaron nuevas pruebas con las que reiteraron su acusación a la CIA y a los sectores más reaccionarios de la oposición venezolana de preparar actos violentos durante las recogidas de firmas que con vistas a diferentes referendos revocatorios están previstas para este mes.

Mientras, una tercera conferencia de prensa para revelar más evidencias se vio frustrada, según Barreto y Maduro, porque éstas fueron sustraídas de una de las oficinas donde estaban archivadas. No obstante, advirtieron, tenían copias.

La segunda rueda con los medios llevó a Shapiro a afirmar que lo que los funcionarios venezolanos habían presentado era "pura paja", apelando al habla popular del país, pero no alegó nada en concreto que rebatiera las acusaciones.

Sin embargo, quienes sí resultaron totalmente desatinados fueron Powell y Boucher, aparentemente agobiados por otros dolores de cabeza que aquejan actualmente a la administración del presidente George W. Bush.

El primero afirmó que "las actuaciones que se denuncian de la CIA las practicaban en el siglo XIX", época en que la agencia todavía no soñaba siquiera con aparecer y el espionaje estadounidense, aunque comenzaba a dar sus primeros pasos, no era tan sofisticado.

Las declaraciones de Powell fueron interpretadas, además, por el vicepresidente venezolano, José Vicente Rangel, como "una ignorancia supina de la historia (...) parece que no vivió en el siglo XX, cuando la CIA armó la conspiración contra Allende, Nicaragua, República Dominicana...

"Pero Boucher demostró todavía una mayor ignorancia de lo que está ocurriendo en Venezuela, cuya realidad, ha reiterado Roger Noriega, secretario de Estado adjunto para asuntos hemisféricos, preocupa tanto al gobierno de su país.

El portavoz estadounidense puso la clásica tapa al pomo al afirmar que el gobierno del mandatario Hugo Chávez atropella a manifestantes y cierra diarios.

"Yo le preguntaría a ese funcionario qué diarios ha cerrado el presidente", señaló Rangel indignado.

Tal vez sean estos los primeros síntomas de un virus que pudiera estar atacando la mente de los funcionarios de la Casa Blanca, cuyos orígenes habría que buscar no precisamente dentro de Estados Unidos, sino muy lejos de allí, en el Oriente Medio, posiblemente en Iraq, para ser más exactos, comentaron en medios parlamentarios.

 

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