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Subasta por una obra
mayor
Andrés
D. Abreu
La
cultura cubana elevó su valor como actitud social luego de la
participación de 50 artistas plásticos contemporáneos en la
Subasta Humanitaria celebrada en Casa de Las Américas como
actividad colateral a la Octava Bienal de La Habana.
La Sala Che Guevara de
la institución organizadora (en colaboración con la Fundación
Ludwig de Cuba) fue la sede del remate a viva voz de las 54 obras
donadas por sus creadores con el propósito de obtener fondos que
ayuden al programa de lucha contra el cáncer infantil.
Bajo el lema de Cada
niño salvado es un obra mayor, la segunda edición de la
Subasta Humanitaria persiguió como objetivo específico apoyar el
mejoramiento de las condiciones del Servicio de Oncohematología
Pediátrica del Hospital Provincial Docente José Luis Miranda, en
Villa Clara.
La obra fotográfica de Liborio Noval
entre lo más atractivo de la subasta.
Anterior a la puja de
los lotes, la Sala Che Guevara fue sede de un concierto del cantante
Ibrahím Ferrer, integrante del Buenavista Social Club.
Acompañado de una
excelente big band, Ibrahim interpretó temas como Bruca maniguá,
Perfume de gardenias y La música cubana y recibió el
aplauso de un público que también agradeció su gesto de apoyo a
la humanitaria acción.
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