Felipe Pérez Roque, ministro de
Relaciones Exteriores de Cuba, viajó la víspera hacia la sede de
la ONU, en New York, donde el próximo martes, día 4, se
considerará un proyecto de resolución contra el bloqueo yanki a la
Isla.
La Cancillería local confirmó la
partida del Jefe de la Diplomacia cubana, con el objetivo de
presentar ante la Asamblea General del organismo internacional el
mencionado texto, que demanda el levantamiento incondicional del
genocida cerco económico, comercial y financiero.
El documento circula desde hace
varios días en la ONU, organización que en los últimos 11 años
ha condenado de forma abrumadora la inhumana política del Gobierno
norteamericano contra el país caribeño, la cual ha causado
innumerables sufrimientos y daños humanos a la población cubana.
La primera vez que una resolución
contra el bloqueo se sometió a consideración a esa instancia fue
en 1992, cuando 59 países miembros le ofrecieron respaldo.
El pasado año un proyecto similar
recibió el voto favorable de 173 Estados, cuatro naciones se
abstuvieron y solo se opusieron Estados Unidos, su fiel aliado
Israel y las dependientes Islas Marshall, en lo que los especialista
calificaron de sonado aislamiento de Washington en el tema.
La aplicación de sanciones ha sido
una pieza clave de la política de hostilidad y agresión
norteamericana contra Cuba, en el afán por destruir el sistema
político, económico y social establecido por el pueblo cubano con
su Revolución.
Estudios indican que las afectaciones
a la Isla por la arbitraria medida superan los 72 mil millones de
dólares.
Esta cifra, aún conservadora, no
incluye los más de 54 mil millones por daños directos a objetivos
económicos y sociales, como consecuencia de sabotajes y acciones
terroristas estimuladas, organizadas y financiadas desde los EE.UU.
Sin embargo, la actual
Administración norteamericana, no contenta con ese criminal
expediente, ha intensificado el genocida proceder, sin reparar en
ningún límite moral. (AIN)