El descubrimiento de la osamenta de
un aborigen Arauaco confirma, que durante la etapa precolombina, ese
grupo indio se asentó en este norteño municipio de la actual
provincia cubana de Las Tunas.
La presencia de una pieza dentaria a
flor de tierra le sirvió de pista a los integrantes del grupo
arqueológico Atabex-Maniabón, de Puerto Padre, para proceder a las
excavaciones y dar con el hallazgo, en el norte de la loma Aite, en
el oriente de la Isla, a más de 700 kilómetros de La Habana.
En el lugar se hallaban la mayoría
de las estructuras óseas: vértebras, clavículas, costillas,
pelvis, brazos y piernas. Sin embargo, el cráneo sólo conserva
parte de la dentadura y la mandíbula por encontrarse cerca de un
camino y en la superficie.
El semanario
26 de la provincia de Las Tunas publicó en su última
edición que la posición fetal, utilizada para su enterramiento,
resultó muy común en este tipo de evento: la mano derecha detrás
de la cabeza y la izquierda sobre la pelvis.
El texto firmado por el periodista
Julián Puig, significa que este acontecimiento estuvo precedido de
una investigación realizada en 1984 en Puerto Padre por la Academia
de Ciencias de La Habana, que encontró en la parte oeste de la loma
Aite otra osamenta, perteneciente a una india de igual grupo
aborigen.
Los indios Arauacos establecieron
comunicación inmediata con los españoles que llegaron a tierras
cubanas y sirvieron, además, de intérpretes a los peninsulares
durante sus exploraciones. (AIN)