Manolito Aguiar, siempre en la primera línea de combate

EDUARDO DELGADO BERMÚDEZ

El 1ro. de noviembre de 1958, al atardecer, en la antigua cafetería El Encanto situada en Avenida 51 y 100, Marianao, las hordas criminales del entonces teniente coronel Esteban Ventura Novo, asesinaron al joven revolucionario de 18 años de edad Manuel Aguiar García (Manolito), después de tratar de capturarlo.

Estudiante del Instituto de Segunda Enseñanza de Marianao, fue elegido por sus compañeros como delegado de aula y de año de la Asociación de Estudiantes. Más tarde, a finales de 1957, la represión, detención y exilio de los compañeros que dirigían la Asociación, motivó que esta quedara acéfala, y la designación por el Ministerio de Educación de un nuevo Director vinculado a la dictadura de Batista, quien era teniente honorario del SIM, provocó de hecho su disolución. En esas circunstancias el estudiantado comenzó a forzar la elección de nuevos dirigentes. Paralalemente se reorganizó el Movimiento 26 de Julio, se incorporó un grupo de compañeros a sus filas y se constituyó el Frente Estudiantil Nacional (FEN).

El prestigio de Manolito como estudiante serio y disciplinado, sus condiciones humanas, sus magníficas relaciones con todos los compañeros y su vertical posición contra la dictadura, hicieron posible e indetenible su designación como Presidente de la Asociación de Estudiantes, la que tuvieron que aceptar las autoridades del plantel. A principios de marzo de 1958, después del asesinato de Gerardo Abreu (Fontán) y la muerte de Orlando Nodarse, son asesinados dos adolescentes (15 años de edad), alumnos de una escuela de segunda enseñanza de Santiago de Cuba. El crimen generó un paro estudiantil en marzo de 1958, extendido a toda la Isla y abarcó las enseñanzas pública y privada, incluidas las universidades de Villanueva y Masónica, ya que las de La Habana y Oriente estaban cerradas. Manolito fue el gran organizador de las acciones en el Instituto de Marianao. Expulsado de ese centro, continuó estudios en una academia privada de enseñanza comercial y secretariado, mientras ayudaba a sus padres en el pequeño comercio que tenían en su humilde casa de la barriada de Buenavista. A partir de ese momento su incorporación al movimiento fue creciendo; en el segundo semestre de 1958, hizo contacto con los grupos que se reorganizaban bajo la dirección de Ángel Ameijeiras (Machaco) y fue designado jefe de una zona con el grado de capitán de milicias.

Noviembre de 1958 representó un mes de máxima represión. Para el día 3 estaba convocada la farsa electoral con la intención de prolongar el régimen. Con el propósito de denunciarla se preparaban los combatientes, entre ellos Manolito. El 1ro. de noviembre cayó él, y pocos días después, el 8, eran acorralados y tras cinco horas de desigual combate, asesinados también Machaco, Rogito Perea y Pedrito Gutiérrez.

Otros combatientes entregaron sus vidas en las semanas siguientes.

Esa generación pagó un enorme tributo de sangre y sacrificio. Nuestros jóvenes no olvidarán nunca a Manolito, ni a ninguno de los que generosamente ofrendaron sus vidas por la libertad de nuestro pueblo y que hicieron posible conseguir la independencia y crear una sociedad donde prevalecen la justicia, la igualdad, la fraternidad y la solidaridad.

 

| Portada  | Nacionales | Internacionales | Deportes | Cultura |
| Cartas | Comentarios | Ciencia y Tecnología | Lapizcopio| Temas |

SubirSubir