NACIONES UNIDAS, 1 de noviembre.—
La reafirmación de que la Asamblea General de las Naciones Unidas
debe desempeñar un papel central en el examen de los problemas
internacionales quedó hoy aquí como la principal conclusión de
varias jornadas de debate.
Así lo destacó el presidente de ese
órgano, Julian Hunte, partidario de convertir la Asamblea en
"un verdadero parlamento global", al resumir las 61
intervenciones que se produjeron en pos de una mayor efectividad,
según reporta Prensa Latina.
Tal reclamo, junto a la necesidad de
elevar su autoridad, cobró fuerza en el actual período de la ONU
ante un Consejo de Seguridad muy criticado, donde unos pocos
miembros permanentes ejercen el veto paralizante.
De ahí que hubiera tanto coincidente
énfasis en defender el multilateralismo, que solo puede practicar
el foro de los 191 Estados miembros de la ONU, donde todos votan y
nadie veta.
En su turno, el embajador cubano,
Bruno Rodríguez, señaló que ninguna racionalización de
estructuras podrá compensar la falta de voluntad política de
Estados poderosos ni la inclinación al unilateralismo.
Lo dijo en una clara réplica al
representante estadounidense, quien acudió a dictar pautas
envueltas en "siete principios", cuyos dobles raseros puso
Rodríguez en evidencia.
Argelia, que presidió el comité del
Movimiento de Países no Alineados para la reforma de la ONU,
también se pronunció por innovaciones y afincar la legitimidad de
la Asamblea General.
En consecuencia, la importancia de
rectificar las relaciones entre ese cuerpo y el Consejo de Seguridad
se puso sobre el tapete al igual que el reforzamiento de las
funciones del Consejo Económico y Social (ECOSOC) en materia de
desarrollo.
Otra cuestión planteada con
preocupación se refiere a que muchas de las resoluciones adoptadas
en la Asamblea o no se cumplen o se le da un pobre seguimiento.
Por lo tanto, Hunte recogió las
reiteradas sugerencias de mejorar los textos de los proyectos para
que resulten concretos y monitorear su implementación.
Se apreció un notable interés en
que las plenarias de discusión se concentren en temáticas
prioritarias actuales que promuevan una mejor participación en las
deliberaciones.
Una de las limitaciones de ese
órgano, apuntó su Presidente, radica en que sus pronunciamientos
no tienen fuerza de ley y su aplicación depende del peso político
y moral conque se perciben.
Todo este cruce de opiniones, del que
se acopiaron disímiles propuestas se encamina hacia la postergada
reforma de que está urgida Naciones Unidas, y para la que su
secretario general, Kofi Annan, anunció la creación de un panel de
personalidades eminentes.