Sillón dental que deja huellas en Viñales

RONAL SUÁREZ RAMOS

Foto: DANIEL MITJÁNSPINAR DEL RÍO.— Una mancha roja, blanca o de otro color; aumento de tamaño de tejido blando o duro; una úlcera, ampolla o cualquier otra estructura dolorosa que exista en la boca y se prolongue más allá de 14 días, es síntoma que puede dar lugar a una lesión premaligna, y debe ser atendida de inmediato por el estomatólogo.

Tal consejo lo ofrece el doctor Ernesto Caro Reyes, jefe del servicio estomatológico del policlínico de Viñales, mientras dialoga con el periodista en una casa de la comunidad campesina El Filtro. Y aunque no era el objetivo principal de este trabajo, su vehemencia al expresar la necesidad de actuar preventivamente, me hizo llevarlo a primer plano.

Muy conocido allí desde que llegó con el sillón móvil realizó empastes, extracciones y ofreció otros servicios, hasta que se le agotó el instrumental esterilizado, el joven estomatólogo es un constante preocupado y ocupado por la salud bucal.

Cuando hablaron del sillón móvil y de su utilidad, no pocos imaginaron un equipo similar a esos que se ven en las consultas estomatológicas, ahora instalado en un camión, que lo trasladaba a distintos lugares.

Por eso hubo sorpresa cuando en un barrio cercano a la Cooperativa República de Chile, Ernesto abrió un maletín y sacó piezas que, al acoplarse rápidamente conformaron una herramienta capaz de convertir a la sala de cualquier casa campesina en gabinete dental.

Lo recibieron a finales del 2001 para la atención a grupos priorizados de la periferia; y desde entonces se ha movido por barrios apartados como los de Isabel María, Bejuquera, El Sitio, Playuela, Cayos de San Felipe y El Yayal, entre otros.

Algunas de las más favorecidas son las personas con limitaciones físicas y mentales, a las cuales podemos brindarles atención sistemática en sus propios hogares. Después del estudio genético realizado nacionalmente, hemos incorporado nuevos casos.

Explica que también ha sido de mucha utilidad en la atención a los prerreclutas, pues previa coordinación con el Comité Militar, va a las zonas donde se concentran los jóvenes y los atiende allí mismo. Tenemos el primer lugar provincial en esta tarea, dice.

Además de acercar la asistencia estomatológica a lugares apartados, la presencia del profesional de la Salud en esos parajes contribuye a educar en hábitos higiénicos que evitan males mayores, desde la mal oclusión originada en el niño por chuparse los dedos, el tete o la tetera, hasta la aparición de lesiones malignas en los adultos.

Ernesto, carismático y locuaz, aprovecha cuanta oportunidad se le presenta para divulgar hábitos correctos.

Como resultado de su labor personal y de su equipo de trabajo, desde el año 2000 en el territorio no se reportan fallecimientos por cáncer. Antes eran muy escasas las intervenciones quirúrgicas premalignas que se hacían en el servicio maxilofacial de la provincia a pacientes de Viñales; ahora se realizan entre 20 y 30 anualmente, lo cual indica que la gente toma conciencia de las ventajas de actuar preventivamente, afirma.

Porque, como dijeran Arcadia, Olga y Míriam, tres mujeres que quedaron muy entusiasmadas con la visita del doctor Ernesto, la idea de los sillones móviles es de las mejores; lo que se necesita ahora es sistematicidad.

 

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