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Sillón dental que deja huellas en Viñales
RONAL SUÁREZ RAMOS
PINAR
DEL RÍO.— Una mancha roja, blanca o de otro color; aumento de
tamaño de tejido blando o duro; una úlcera, ampolla o cualquier
otra estructura dolorosa que exista en la boca y se prolongue más
allá de 14 días, es síntoma que puede dar lugar a una lesión
premaligna, y debe ser atendida de inmediato por el estomatólogo.
Tal consejo lo ofrece el
doctor Ernesto Caro Reyes, jefe del servicio estomatológico del
policlínico de Viñales, mientras dialoga con el periodista en una
casa de la comunidad campesina El Filtro. Y aunque no era el
objetivo principal de este trabajo, su vehemencia al expresar la
necesidad de actuar preventivamente, me hizo llevarlo a primer
plano.
Muy conocido allí desde
que llegó con el sillón móvil realizó empastes, extracciones y
ofreció otros servicios, hasta que se le agotó el instrumental
esterilizado, el joven estomatólogo es un constante preocupado y
ocupado por la salud bucal.
Cuando hablaron del
sillón móvil y de su utilidad, no pocos imaginaron un equipo
similar a esos que se ven en las consultas estomatológicas, ahora
instalado en un camión, que lo trasladaba a distintos lugares.
Por eso hubo sorpresa
cuando en un barrio cercano a la Cooperativa República de Chile,
Ernesto abrió un maletín y sacó piezas que, al acoplarse
rápidamente conformaron una herramienta capaz de convertir a la
sala de cualquier casa campesina en gabinete dental.
Lo recibieron a finales
del 2001 para la atención a grupos priorizados de la periferia; y
desde entonces se ha movido por barrios apartados como los de Isabel
María, Bejuquera, El Sitio, Playuela, Cayos de San Felipe y El
Yayal, entre otros.
Algunas de las más
favorecidas son las personas con limitaciones físicas y mentales, a
las cuales podemos brindarles atención sistemática en sus propios
hogares. Después del estudio genético realizado nacionalmente,
hemos incorporado nuevos casos.
Explica que también ha
sido de mucha utilidad en la atención a los prerreclutas, pues
previa coordinación con el Comité Militar, va a las zonas donde se
concentran los jóvenes y los atiende allí mismo. Tenemos el primer
lugar provincial en esta tarea, dice.
Además de acercar la
asistencia estomatológica a lugares apartados, la presencia del
profesional de la Salud en esos parajes contribuye a educar en
hábitos higiénicos que evitan males mayores, desde la mal
oclusión originada en el niño por chuparse los dedos, el tete o la
tetera, hasta la aparición de lesiones malignas en los adultos.
Ernesto, carismático y
locuaz, aprovecha cuanta oportunidad se le presenta para divulgar
hábitos correctos.
Como resultado de su
labor personal y de su equipo de trabajo, desde el año 2000 en el
territorio no se reportan fallecimientos por cáncer. Antes eran muy
escasas las intervenciones quirúrgicas premalignas que se hacían
en el servicio maxilofacial de la provincia a pacientes de Viñales;
ahora se realizan entre 20 y 30 anualmente, lo cual indica que la
gente toma conciencia de las ventajas de actuar preventivamente,
afirma.
Porque, como dijeran
Arcadia, Olga y Míriam, tres mujeres que quedaron muy entusiasmadas
con la visita del doctor Ernesto, la idea de los sillones móviles
es de las mejores; lo que se necesita ahora es sistematicidad. |