La THG divide al mundo del deporte

LAUSANA/MADRID, 29 de octubre (DPA).—La tetrahidrogestrinona (THG) marcó hoy con claridad la división existente en el mundo del deporte en la lucha contra el doping: mientras la FIFA decidía no realizar controles retroactivos, el COI anunciaba que intentará revisar las muestras de los Juegos Olímpicos de Invierno de Salt Lake City.

"Las pruebas tomadas existen aún. Ahora analizamos todas las cuestiones jurídicas para ver si es posible una revisión a posteriori", dijo hoy en Lausana el director de la comisión médica del Comité Olímpico Internacional, Patrick Schamasch.

Casi a la misma hora, la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA) distribuía un comunicado que iba en sentido exactamente opuesto.

"Tras un análisis detallado de las implicaciones legales, amén de considerar el hecho de que, de acuerdo con el actual reglamento del control de dopaje, deben destruirse las pruebas transcurridos 30 días después de la toma de muestras, la comisión de medicina deportiva decidió no efectuar controles retroactivos", rezaba el comunicado distribuido en Zurich, que agregaba que la decisión fue tomada ayer.

El COI consultará a científicos para saber si las pruebas de Salt Lake City, de 19 meses de antigüedad, son aún revisables. Según las reglas del COI las muestras tomadas deben ser conservadas durante 90 días en caso de doping positivo y 30 si dan negativo.

"Cuando todas las preguntas y dudas estén despejadas, el presidente Rogge decidirá", dijo Schamasch.

En declaraciones publicadas hoy por el periódico Salt Lake City Tribune, el jefe del laboratorio de Los Ángeles, Don Catlin, dijo que se conservan aún entre 200 y 300 muestras de los Juegos de Invierno. Catlin es quien logró desarrollar el test para detectar la THG.

La otra gran novedad del día fue la decisión de la Asociación Internacional de Federaciones de Atletismo (IAAF) de apuntar a los entrenadores para evitar que las sanciones por doping recaigan sólo sobre los atletas.

"Si se comprueba que impulsan al consumo de drogas o sustancias no autorizadas, habrá que pensar en demandar también a los entrenadores por doping", dijo el secretario general de la IAAF, Istvan Gyulai, hoy en Lausana.

"Es algo que debemos investigar, no podemos permanecer ciegos ante algo así", añadió.

Pese a las reflexiones de Gyulai, las reglas de la IAAF no contemplan sanciones contra quienes ayudan a un atleta a doparse.

Gyulai, consciente de ello, señaló que una alternativa es negarles a los entrenadores la acreditación para ingresar a las competencias.

Hasta ahora hay seis atletas identificados como consumidores del estimulante modafinil, en tanto que otros cuatro dieron positivo de THG en la prueba A. Muchos de esos atletas están entrenados por el ucraniano Remi Korchemy en San Francisco.

Robert Wagner, manager de las estadounidenses Kelli White, Chryste Gaines y Sandra Glover —las tres positivo de modafinil—, confesó a la IAAF que durante los mundiales de París recibió una tableta de modafinil de manos de Korchemy. El modafinil es recetado a aquellas personas que sienten somnolencia durante el día.

"Ninguna de esas atletas pensó que se tratara de una sustancia prohibida", dijo el austríaco Wagner. "Es como la melatonina, cuando los estadounidenses viajan a Europa la toman contra el 'jet lag'".

Jean Francois Lamour, ministro de Deportes francés, dijo hoy a la radio Europe-1 que los atletas que den positivo en la revisión de los controles hechos durante los mundiales de París pueden perder sus medallas.

"Habrá penas, y, en efecto, deben temer a la posibilidad de devolver sus medallas", dijo Lamour. Todas las pruebas serán analizadas en Francia. Hasta la semana pasada solo Estados Unidos estaba en condiciones de detectar la THG.

Y mientras la Federación Internacional de Natación (FINA) sigue analizando si se decide a revisar todos los controles del Mundial de Natación, de julio, en Barcelona, Alemania ya puso en marcha el proceso de "recontrol" de las muestras tomadas hasta agosto.

"Son unas mil muestras", dijo a DPA Peter Busse, jefe de la Agencia Alemana Antidoping (NADA).

Otro alemán, el bioquímico y experto en doping Wilhelm Schaenzer, llamó la atención ante la posibilidad de que el doping genético sea el paso siguiente.

"Existe un gen que puede controlar el crecimiento del músculo", dijo en declaraciones a la revista "Stern". Aunque dicho gen está aun en fase experimental, Schaenzer no descarta que ya se haya probado en humanos: "La disposición de algunos deportistas a probar nuevas vías es muy alta".

Y más allá del doping genético, el abuso de la insulina se perfila como otro desafío para la lucha contra la trampa en el deporte.

La utilización de esa hormona como sustancia para incrementar el rendimiento puede ser "un gran problema", y la tendencia a recurrir a las hormonas crece cada vez más. "Incluso los jóvenes están apelando a ellas", destacó Schaenzer, apuntando al mercado negro de los gimnasios y el culto al cuerpo.

 

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