La salud sigue siendo un sueño para enormes grupos 
de población

José A. de la Osa

La Directora de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), doctora Mirta Roses Periago, dijo anoche en La Habana que Cuba es uno de los países que más ha contribuido a aplicar y mantener permanentemente, en renovación y enriquecimiento, la estrategia de atención primaria que intrínsecamente, subrayó, son los valores de la salud para todos.

En nuestro país se recordó ayer, en un acto celebrado en el Palacio de las Convenciones, el aniversario 25 de la Declaración de Alma Ata aprobada en 1978 por los países del mundo en esa antigua república soviética de Kazajstán (hoy Almaty), que trazó las acciones orientadas a la meta social y política de Salud Para Todos, cumplidas en Cuba hace más de 15 años.

Al reflejar el camino transitado desde Alma Ata hasta el momento actual en América Latina y el Caribe, la Directora de la OPS lo calificó de "poco feliz"; porque nuestro continente ha sido incapaz de superar "el panorama de iniquidad y pobreza" que presenta.

Aunque reconoció que en las estrategias de salud se han logrado avances, y citó la eliminación de la polio y los esfuerzos que se realizan actualmente para la erradicación del sarampión y la rubéola en nuestra América, siguiendo incluso la experiencia cubana en sus exitosas campañas de inmunización, la doctora Roses dijo que en cuanto a la falta de igualdad en los ingresos, en estos 25 años el continente se ha desempeñado "de una forma realmente vergonzante", ya que se ha triplicado la brecha entre los que más tienen y menos tienen.

Puso de relieve que casi el 27% de la población —¡125 millones de personas!— carece de acceso a los servicios básicos y el 46% —casi la mitad de la población de América Latina, 230 millones de habitantes— no tiene seguro de salud, lo que significa estar privados de atención, y subrayó asimismo que no obstante los avances registrados en las inmunizaciones, aún hay 82 millones de niños que no completan su esquema de vacunación, y más de 150 millones de personas no tienen agua potable.

Invitó incluso al auditorio, médicos, enfermeras y trabajadores de la Salud en general, a reflexionar que en Estados Unidos en estos momentos hay 40 millones de personas sin seguro de salud, en un sistema que no es universal de garantías.

La salud sigue siendo aún un sueño para enormes grupos de población y grupos de países, dijo.

Al enfocar los nuevos desafíos los vinculó con la transnacionalización de los riesgos, los fenómenos de globalización y también a las realidades demográficas, el envejecimiento, la urbanización, el crecimiento de la población. Por ello, dijo, los países más pobres tienen ahora lo que denominó la "agenda inconclusa" y tienen también los nuevos desafíos, por lo cual son doblemente castigados.

Valoró como el "tema más crítico", que nuestras sociedades deben enfrentar en estos momentos, el de la "inclusión social", porque uno de los principios de la salud pública es que todos deben estar incluidos si se quiere tener resultados para todos.

El acto, que fue resumido por el doctor Damodar Peña, ministro de Salud Pública, contó con la presentación de dos mesas redondas que abordaron la historia del desarrollo de la atención primaria en Cuba y el cumplimiento de las metas de Alma Ata y la salud y el desarrollo local en Cuba, referida esta última a la colaboración técnica municipal que brinda OPS/OMS en nuestro país.

 

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