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A 45 años del ataque a Güinía de Miranda
La bazuca del Che dispara todavía
JOSÉ ANTONIO
FULGUEIRAS
SANTA CLARA.— El
Comandante Ernesto Che Guevara arribó al Escambray el 16 de octubre
de 1958 con una idea clara: combatir al enemigo sin darle respiro.
Por ello 10 días después de su llegada al macizo montañoso se
lanzó y tomó el cuartel de Güinía de Miranda, victoria que él
definió en carta a Fidel, como un fuerte golpe político que
demostró los deseos de hacer las cosas bien.
Uno de los grandes retos del
Che fue la unidad de las fuerzas.
El Che decidió esa
acción tras fundir sus invasores de la Columna 8 Ciro Redondo con
las fuerzas del 26 de Julio al mando de Víctor Bordón que operaban
en esa zona montañosa. En aquella primera reunión, salpicada por
un ataque de la aviación enemiga, expresó: "Saludo a los
combatientes del 26 de Julio y desde ahora en lo adelante comenzamos
a operar juntos.¿Ustedes ven ese bombardeo? Ese es el desayuno, el
almuerzo y la comida de la Sierra Maestra y será así de aquí en
adelante, pues hay que extremar el ataque al enemigo, no darle
tregua ni reposo".
En ese encuentro Bordón
fue rebajado al grado de capitán, pero seguidamente el Che lo
designó al frente de uno de los pelotones que partieron desde Las
Piñas en la tarde del 26 de octubre, hacia el poblado de Güinía
de Miranda.
Rememora Bordón: Con
él (el Che) al segundo día de rebajarme a capitán fuimos al
ataque del cuartel de Güinía de Miranda, y me nombró al frente de
un pelotón con compañeros míos e invasores. Yo le dije a toda mi
gente: Hay que demostrar lo que somos, gente sin miedo, sin otra
aspiración que darlo todo por la Patria.
Por su parte, el ahora
general de división Ramón Pardo Guerra, evoca:
Al siguiente día de
encontrarse con Víctor (Bordón) el Che me asignó cumplir una
misión de exploración con él, y algunos de sus hombres y de los
míos, oportunidad que tuvimos para conocernos y estrechar buenas
relaciones, y comenzamos a tratarnos como si nos hubiéramos
conocido de antes.
Todo ello no era obra de
la casualidad. Uno de los grandes retos del Comandante Ernesto
Guevara era consolidar la unidad de las fuerzas actuantes en el
Escambray, lo cual le resultó más difícil que conquistar las
fortalezas. Logró compatibilidad con el Directorio Revolucionario
13 de Marzo, mas le resultó imposible con el llamado Segundo Frente
Nacional del Escambray.
En su artículo "Un
pecado de la Revolución", publicado en la revista Verde Olivo el 12
de febrero de 1961, el propio Che define: "Conocimos al Comandante
Peña, famoso en la región por sus correrías detrás de las vacas
de los campesinos, que nos prohibió enfáticamente atacar Güinía
de Miranda porque el pueblo pertenecía a su zona; al argumentarle
que la zona era de todos, que había que luchar y que nosotros
teníamos más y mejores armas y más experiencia, nos dijo
simplemente que nuestra bazuka era balanceada por 200 escopetas, y
200 escopetas hacían el mismo agujero que una bazuka. Terminante.
Güinía de Miranda estaba destinada a ser tomada por el Segundo
Frente y no podíamos atacar. Naturalmente que no hicimos caso; pero
sabíamos que estábamos frente a peligrosos aliados".
La idea táctica del Che
no podía ser obstruida por mentes caudillistas y oportunistas. Al
filo de las 11 de la noche del 26 de octubre se abrió fuego contra
el cuartel de Güinía de Miranda, construcción de ladrillo con
techo de zinc, protegido por una cerca de alambre de púas y
custodiado por más de una veintena de guardias bien armados.
La instalación se
encontraba en un elevado en la calle Carolina desde el cual se
dominaba todo el poblado. A las tropas rebeldes les resultaba
difícil el avance, ya que los guardias bien parapetados lo
impedían. En medio de la balacera caen mortalmente heridos los
heroicos combatientes Carlos Amengual y Alberto Cabrales, pero los
revolucionarios no cejan en el empeño por conquistar el fuerte.
Dos participantes,
heridos en la acción, revelan a Granma:
José Ramón Silva: "Estaba
tirado de bruces detrás de un tronco y una bala me dio en la
pistola y me perforó por debajo el cinto. Ese mismo proyectil
hirió también a Ramón Guilarte, quien estaba a mi lado. Alfonso
Zayas, para protegerme de los jodedores siempre dijo que había sido
en una pierna, pero en realidad fue un poquito más arriba".
En la alborada del 27 se
rindió el cuartel. Hornedo Rodríguez lo resume escuetamente:
"El
Che era un soldado más en el combate. El bazuquero Antonio era uno
de los más renombrados de los invasores. Él se robaba el show en
los combates, pues como él bien decía: `Yo tengo el arma grande.'
Pero en el ataque al cuartel de Güinía de Miranda los guardias lo
tenían sumamente hostigado, ya que lo detectaban por la llamarada
de la bazuca. Parece que por eso no cogía bien la puntería a la
vez que le fallaba el magneto, y el Che al ver que no daba en el
blanco le dijo: `Dame acá esa arma', y de un bazucazo partió el
cuartel por la mitad y los guardias se rindieron y otros huyeron por
el fondo."
No obstante la pérdida
de dos valiosos compañeros, Güinía fue el primer pueblo liberado
en el Sur de Las Villas. Hoy es un pueblo feliz, caracterizado por
la alegría de sus campesinos serranos. Desde un promontorio
cercano, la bazuca del Che lanza obuses de números y letras que se
impactan jubilosos contra la escuela primaria defendida por
pioneros, televisores y computadoras. |