|
Audaz ataque de la
resistencia iraquí al hotel donde
se alojaba Wolfowitz, segundo del Pentágono
Impactan ocho cohetes
en el inmueble utilizado por las tropas de ocupación. Reportan
otras acciones en Bagdad. Admite Colin Powell que se vive un
período muy difícil
.BAGDAD, 26 de octubre.—
El subsecretario de Defensa estadounidense, Paul Wolfowitz,
considerado por la agencia alemana DPA el cerebro de la guerra en
Iraq, salió hoy ileso de un ataque con misiles contra el hotel
Rashid, donde se alojaba, como resultado del cual un coronel
estadounidense murió y otras 15 personas —entre ellas cuatro
soldados y siete civiles estadounidenses— resultaron heridos.
También fueron gravemente lesionados cuatro extranjeros: un
británico, un italiano, un checo y un nepalés.
Las extremas medidas de seguridad
alrededor del hotel Rashid no impidieron
que la resistencia les cobrara cuentas.
Los misiles alcanzaron
los pisos 7, 9 y 10 , pero no el 12 en el que se alojaba Wolfowitz,
dijo EFE.
Policías iraquíes
dijeron a DPA que el ataque fue realizado mediante un lanzacohetes
teledirigido. Al parecer, una camioneta llevó hasta cerca del hotel
un remolque y luego siguió camino. Los pasajeros de la furgoneta
accionaron el lanzacohetes con un mando a distancia. Los policías
abrieron fuego contra el vehículo, que huyó a gran velocidad. Los
ocupantes de la camioneta replicaron al fuego, por lo que resultaron
heridos dos uniformados iraquíes.
A su vez, el general
Martin Dempsey, jefe de la Primera División Acorazada, dijo que el
hotel fue impactado por lo menos con ocho proyectiles de 68 y 85
milímetros accionados por un dispositivo automático de los 29 que
le fueron lanzados, todos provenientes de una lanzadera con 40
tubos, que calificó de primitiva.
El hotel Rashid,
utilizado por militares y empleados civiles norteamericanos, está
protegido por medidas de seguridad particularmente estrictas.
El pasado 27 de septiembre fue objeto de un ataque con granadas.
El militar muerto en el
ataque con misiles al hotel elevó a 346 el número de
estadounidenses abatidos en Iraq, 208 después del primero de mayo,
cuando el presidente norteamericano, George W. Bush, proclamó
formalmente el fin de las hostilidades.
Quince horas después de
la espectacular acción, dos explosiones estremecieron la zona de
control estadounidense que incluye al hotel, y según AP, una
persona no identificada disparó una granada propulsada por un
cohete contra un convoy militar, sin que se informara de bajas.
Al mismo tiempo la
televisora qatarí Al Jazeera daba cuenta de un ataque con granadas
contra la casa en Bagdad del ministro del Interior del Gobierno
interino conformado por Estados Unidos, Nuri Badran, sin que se
reportaran daños.
También se informó de
la muerte de un soldado español, aparentemente al disparársele el
arma, en el Sur del país.
En tanto, Bush afirmó
hoy en su discurso radial de los domingos que Estados Unidos no se
dejará intimidar ni confundir por los ataques y atentados en Iraq.
A su vez, el secretario
de Estado norteamericano, Colin Powell, afirmó que Estados Unidos
no esperaba ataques de tal envergadura en Iraq.
"No
esperábamos que fueran tan intenso ni que duraran tanto tiempo",
declaró Powell a la cadena de televisión NBC. "Estamos en un
período muy difícil", admitió.
Asimismo, el secretario
de Defensa estadounidense, Donald Rumsfeld, dijo este domingo en un
artículo publicado en The Washington Post que Estados Unidos
necesita encontrar la forma de evitar que "se forme la próxima
generación de terroristas" y ganar "la guerra de las ideas".
El Jefe del Pentágono
dijo que era crucial para los estadounidenses reconocer que "la
guerra contra el terrorismo será larga, difícil y peligrosa".
El artículo de Rumsfeld
coincidió con los resultados de un sondeo que refleja que los
estadounidenses están cada vez más impacientes y son escépticos
con relación a la agresión y ocupación de Iraq.
La más reciente
encuesta de Newsweek, que será divulgada este lunes, afirma que
solamente el 15% de los estadounidenses cree que los esfuerzos por
mejorar la seguridad y reconstruir Iraq están dando buenos
resultados.
Una amplia mayoría —56%—
dijo que Estados Unidos debería reducir la cantidad de militares en
Iraq y empezar a hacer regresar a las tropas.
|