La certeza de estar viviendo
inéditos tiempos de fundación en la vida espiritual de la nación
quedó confirmada ayer durante el primer período ordinario de
sesiones de la sexta legislatura del Parlamento, en el Palacio de
las Convenciones de esta capital, con la presencia del Comandante en
Jefe Fidel Castro.
Más allá de la gestión del
Ministerio de Cultura, organismo que rindió un informe a la
Asamblea Nacional del Poder Popular, los diputados analizaron la
cultura como un fenómeno de carácter social no solo desde el punto
de vista de los diversos actores que intervienen en dicho proceso,
sino por su enorme repercusión en la defensa de la identidad
nacional y la proyección futura de la Patria.
"Estamos aprendiendo cada
día", expresó Fidel al comentar la actual obra educacional y
cultural de la Revolución, que forma parte de la Batalla de Ideas,
uno de cuyos principios propugna el desarrollo integral de los
ciudadanos, algo impensable antes de Enero de 1959, cuando el
disfrute del arte y la literatura era un privilegio minoritario. Sin
el sistema educacional que estamos desarrollando hoy no podríamos
ni pensar en desarrollar la cultura artística, añadió.
El poeta Roberto Fernández Retamar,
miembro del Consejo de Estado, recordó que la constitución del
Ministerio de Cultura consolidó el trabajo cultural del que somos
todos beneficiarios. Dijo que a lo largo de la Revolución, y hoy
más que nunca antes, el movimiento intelectual ha sabido combinar
la necesaria libertad con la responsabilidad que corresponde a esos
medios culturales. Asimismo resaltó el papel de los intelectuales
en el combate contra la campaña mediática que se desató durante
la pasada primavera contra Cuba.
Una buena parte de las intervenciones
de los diputados en la sesión de la mañana versó sobre las
experiencias en sus respectivas comunidades. A guisa de ejemplo de
lo que se puede lograr a partir de recursos propios y mucha
iniciativa, el manzanillero Ortelio Moreno narró cómo en el
Consejo Popular Jibacoa se está fomentando una recreación sana —él
mismo encabeza el original conjunto musical La Lluvia—, vinculada
a la prevención social y a la necesidad de emplear de manera útil
el tiempo libre de los moradores. Otros, como Alberto Lescay, Carlos
Alberto Cremata y Jorge Gómez, diputados y también artistas,
abordaron, respectivamente, cuestiones relativas a la necesidad de
estimular el coleccionismo institucional, de promover una
participación activa y comprometida en la programación artística,
y de defender una identidad musical múltiple y diversa que
enorgullece a nuestra nación.
En otro orden resultaron interesantes
las reflexiones aportadas por los diputados Raúl Suárez y Sergio
Arce. El primero recordó la contribución intelectual cubana a una
cultura de la liberación, hecho que relacionó con el aniversario
40 del célebre pronunciamiento de Martín Luther King Jr. conocido
por Yo tuve un sueño..., mientras que Arce subrayó el aporte
cubano a la cultura teológica internacional y el trabajo cultural
de la Iglesia Presbiteriana a la que pertenece con las casas de
cultura.
El presidente del Parlamento, Ricardo
Alarcón, transmitió en nombre de la Asamblea un saludo a los
escritores, artistas y trabajadores de la Cultura en el país por su
aporte a la Patria. Una representación de ellos fue invitada
especialmente a esta sesión del órgano legislativo.
El ministro Abel Prieto tuvo a su
cargo la presentación del Informe de rendición de cuentas, apoyado
por la proyección de un video documental que resumió las líneas
principales de desarrollo de la vida cultural en el país, una de
las cuales, y muy decisiva por su peso social, pasa por la
formación y superación de promotores culturales en la base.
Se hizo evidente cómo han crecido en
los últimos tiempos las demandas y exigencias culturales de la
población a lo largo y ancho del país, lo cual constituye una
señal alentadora de lo que van logrando los programas encaminados
hacia la conquista de una cultura general e integral.
Al comparar los indicadores de
participación registrados antes del comienzo del período especial
con los del 2002 se tiene una idea clara del crecimiento. Muchas
más personas disfrutan de espectáculos musicales y escénicos.
Pero más significativo aún resulta el impacto de los programas
culturales que ha ido desarrollando la Revolución como parte
sustantiva de la Batalla de Ideas.
Entre los alcances más relevantes se
cuenta la promoción de la lectura mediante la extensión de la
Feria Internacional del Libro a 30 ciudades en su última versión,
el programa editorial Libertad que garantiza colecciones básicas
actualizadas para las bibliotecas escolares y públicas, las
ediciones territoriales, la extensión masiva del concurso
estudiantil Leer a Martí y la publicación de la Biblioteca
Familiar.
En el ámbito de las artes plásticas
resaltan la reapertura del Museo Nacional —más de 360 000
cubanos han pasado por sus salas desde julio del 2001—, la
participación de la vanguardia artística en las ambientaciones
para el turismo y en obras sociales, la habilitación de nuevas
escuelas en diversos territorios, y la comercialización de
reproducciones y originales múltiples.
Una de las mayores hazañas se
reporta en la enseñanza artística. Pese a las dificultades
económicas que se han padecido a partir de los 90, no solo se ha
garantizado la continuidad de esta enseñanza sino también se ha
expandido, como lo demuestra la fundación de Escuelas de
Instructores de Arte en todas las provincias con vistas a cubrir las
necesidades de educación estética y trabajo cultural en los
centros educacionales y la comunidad.
La anhelada creación de la Escuela
Nacional de Ballet, encargada de la formación profesional más
rigurosa, se ha hecho acompañar en la capital por talleres
vocacionales en los que 4 050 niños y sus familiares aprenden
la esencia del arte coreográfico.
Aun en la actividad cinematográfica,
la más afectada por carencias materiales, se tienen experiencias
singulares, como la sistematización de estrenos nacionales en la
red de salas de video y la inversión en un nuevo estudio para
películas de animación.
De modo especial se valoró el papel
de los medios de difusión en la promoción de nuevos hábitos y
conocimientos artísticos y literarios y la participación de lo
mejor de la intelectualidad en los programas de Universidad para
Todos.
En su intervención, Abel puntualizó
cómo es cada vez mayor la identidad entre las vanguardias política
y artística del país y evocó los encuentros de Fidel con los
artistas y escritores en el VI Congreso de la UNEAC, con los
periodistas en el V Congreso de la UPEC y con los directores
municipales de Cultura.
Subrayó que mientras en el mundo la
cultura sufre los embates del neoliberalismo, se retiran apoyos a la
creación artística, se incrementa el control transnacional sobre
los circuitos de distribución, y se dejan las jerarquías
artísticas en manos del mercado, aquí estamos fundando un
auténtico modelo cultural de resistencia y desarrollo, que puede
ser una referencia indispensables para los intelectuales honestos
del mundo
El dictamen de la Comisión de
Educación, Cultura, Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente de la
Asamblea, leído por su presidente, José Antonio Díaz Duque,
recomendó valorar la utilidad del informe rendido por el Ministerio
de Cultura y las perspectivas de trabajo que multipliquen los
avances y procuren una mayor calidad de vida de nuestro pueblo.