Este lunes, justo a las 11:00 de la
mañana, el bar-restaurante El Floridita, uno de los más
prestigiosos en la gastronomía cubana y de fama internacional,
acogerá para siempre a Ernest Hemingway con una estatua en bronce
que perpetuará la memoria del Premio Nobel de Literatura, y
evocará los años en que el rudo hombre de las letras
norteamericanas se afincó en la Isla para escribir más de una de
sus memorables novelas, y la barra de la instalación le era refugio
obligado para degustar un daiquirí especial que definitivamente
adquiriría su nombre.
A tamaño natural —175 centímetros—,
descansando la mano izquierda sobre el mostrador y la derecha en la
cintura como una treintena de fotografías lo muestran, aparecerá
el Papa para dar la bienvenida a quien visite este sitio que en 1953
la revista Esquire clasificó entre los siete mejores bares del
mundo, junto con el Pied Piper Bar de San Francisco, los Ritz de
París y Londres, Raffles de Singapur, Club21’s de New York y el
Bar del Hotel Shelbourne en Dublín, y en 1992 la American Academy
of Restaurant Sciences le entregara el Best of the Best Five Stars
Diamond Award.
La obra es del escultor José Villa
Soberón, el mismo del emblemático John Lennon sentado
apaciblemente en un parque del Vedado, o el del Caballero de París,
todavía intentando desandar las callejuelas de La Habana Vieja.
Pocos han visto la estatua, apenas dos decenas de periodistas a
quienes el último viernes se les dio un adelanto. En tanto, este
fin de semana y a instalación repleta, Hemingway aparecía en el
bar tapado con un grueso manto, mientras más de un turista pedía
que lo develaran para tomarse una foto con el legendario hombre de
las plazas de toros españolas o de las corrientes del Golfo, antes
de regresar a su país.
Pero la gerencia y los trabajadores
de El Floridita han sido rigurosos. Antes del lunes 27, a las 11:00
de la mañana, no habrá fotos. Ese día, además, el Sindicato de
la Hotelería y el Turismo le entregará al colectivo la Medalla
Jesús Menéndez, importante galardón concedido a centros con una
eficiente gestión económica y alta calidad en sus servicios.
Y como si no bastase, se colocará la
Placa Unidad Docente, la primera del país en el sector del turismo,
una deferencia de suma importancia que concede la Escuela de Altos
Estudios de Hotelería y Turismo del Sevilla, después de dos años
de comprobar los resultados de esa entidad en la impartición de
varios cursos a unos 120 trabajadores.