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La China prefiere no multar
Orlando
Guevara Núñez
SANTIAGO
DE CUBA.— Hace algo más de 10 años los pobladores de esta ciudad
vieron con mezcla de asombro y admiración algo hasta entonces
inédito por aquí. Una motocicleta de la Patrulla de Tránsito era
conducida por una mujer.
Lo inusual del
acontecimiento hizo que María Eugenia Pelegrín Cabrera fuera
conocida pronto por la población, especialmente por los conductores
de vehículos automotores. Pero no por ese nombre. Ella es
identificada como la China.
¿Sueños de niña?
—
Siempre me gustó ser motorista, pero no había mujeres con esa
ocupación. Y yo pensaba ¡qué bueno si lo permitieran! En el año
1992 ingresé en la Policía Nacional Revolucionaria y estuve dos
años como reguladora de Tránsito, hasta que un día el jefe me
preguntó si quería manejar una moto, le contesté que sí y me
dijo: Prepárate para que saques la licencia y te montes en una.
¿Duró mucho el
aprendizaje?
—
Yo había manejado motos más pequeñas, y eso me facilitó aprender
en las de Tránsito. ¿Accidentes? Sí, cuando estaba aprendiendo,
aunque leve.
Por su responsabilidad
de velar por el orden y la legalidad, su encuentro con los
infractores —o presuntos— muchas veces crea tensiones.
A una pregunta picaresca
sobre el tema, una respuesta del mismo corte.
—
Sí, muchos a quienes les he puesto notificaciones por infracciones,
se me han acercado diciéndome que soy bonita y que por ello no les
importaba la multa. Siempre eso ha sido con respeto; incluso me han
preguntado si me siento ofendida, y yo les he dicho que no. Otros
realmente se molestan mucho cuando son multados.
¿Y cuando la
infracción es cometida por mujeres?
—
He enfrentado esos casos, pero muy pocos. Por lo general, las
mujeres conductoras son más cuidadosas. A veces he conversado con
ellas, han comprendido bien y al final no las he multado.
¿Lo más importante
en esta profesión?
—
El buen trato, la cortesía, la explicación, que la gente entienda,
que haya conciencia de que luchamos contra las infracciones para
disminuir los accidentes del tránsito, para preservar vidas y
recursos; que lo mejor es prevenir.
¿Y cómo te ven tus
compañeros de trabajo?
—
Siempre como la niña mimada. Ha existido comprensión, sobre todo
cuando he tenido dificultades de salud o familiares.
Durante algunos años,
la China ha sido de las pioneras como motorista de Tránsito. Ahora,
—explica— somos nueve, pues hay compañeras en Guantánamo,
Holguín y La Habana, y todas estamos invitadas a participar en
Pinar del Río en el acto central por el inicio de la Jornada
Nacional del Tránsito.
¿Algún recuerdo
bonito en tu trabajo?
—
Uno inolvidable, de mucho honor para mí, cuando en los días del
pasado aniversario 50 del Moncada, escolté en mi moto a los
combatientes del 26 de Julio desde Santiago de Cuba hasta Bayamo.
¿Hijos?
—
Una hija que cumplió ya los 15 años. Es estudiante y alumna de
guitarra en la Escuela Lauro Fuentes.
¿Algo para
conductores y peatones?
—
Que entiendan el mensaje de Vía a la Vida, de la Jornada Nacional
del Tránsito. Respeto a las leyes, más control, cuidado técnico y
cero bebidas alcohólicas cuando se conduce. Habrá entonces menos
accidentes y pérdidas de vidas. |