La posibilidad de descubrir una de
las voces poderosas y sólidas de la poesía actual será posible
con la lectura de Las altas horas, de Teresa Melo,
expuesto ayer en el capitalino Sábado del Libro.
Guillermo Rodríguez Rivera, poeta,
ensayista y crítico literario, presentó el volumen de 67 páginas,
que marca el paso de la vida en su decursar, con escritos
confesionales dedicados a la familia, los amigos y al país, desde
donde narra solitarias, conmovedoras y eventuales historias.
El también profesor de la
Universidad de La Habana, ante la interrogante de la AIN por la
coincidencia este día con el natalicio de Pablo Picasso, manifestó
la maravilla que significa "el bautizo" del poemario,
distinguido con el Premio Nicolás Guillén ‘2003.
Destacó que esa casualidad de nacer
o colocarse bajo el signo de Picasso constituye una bendición por
ser una figura mayor del arte contemporáneo del siglo XX, un hombre
que se radicalizó en tiempos de la Guerra Civil Española,
compañero de Neruda y Vallejo, amigo de Guillén y Alberti.
Teresa Melo, visiblemente emocionada
por lo que denominó "convocatoria del corazón", valoró
el lauro como el mayor regalo al que puede aspirar un poeta no solo
por el premio en sí, sino por la promoción del libro y su
participación en la Feria de Guadalajara, México.
En particular, dijo, "Las altas
horas, que empieza con un poema de cuando nació mi hija, me salvó
y recuperó para mí, la palabra extraviada desde que murió mi
padre, por eso es un libro muy querido y con ello justifico la
vibración especial de hoy".
A partir del lunes 27 comenzará la
gira nacional del Premio Poesía Nicolás Guillén’2003 en la
provincia de Matanzas, para continuar en Villa Clara y Holguín y
concluir en Santiago de Cuba. (AIN)