|
Tres de Japón... ¡póker!
PEDRO DE LA HOZ
Lo
mejor que les pudo pasar al trío de jazz del maestro japonés Fumio
Karashima y al público cubano fue haberse encontrado en la sala
Caturla, del teatro Amadeo Roldán, en un clima de fluida comunión
espiritual.
No fue extraña, ni hija
de la cortesía, esa empatía. Con solo un primer minuto de música,
un público exigente y agradecido tuvo la certeza de que había
sobrada madera jazzística en la formación nipona. Y esta calibró
rápidamente también el tenor de un público que estimulaba a la
más elevada entrega.
Portadores de una
depurada y bien asimilada cultura de lo que ha acontecido del bebop
a nuestros días, y a su vez, dueños de recursos
técnico-expresivos de sólida profesionalidad para asumir cualquier
tipo de discurso musical, el pianista Fumio Karashima, el
contrabajista Yosuke Inoue y el baterista Shingo Okudaira
evidenciaron formar un equipo muy compenetrado en escena.
Fumio Karashima.
Karashima no es
deslumbrante por su virtuosismo, sino por la calidez de su toque y
la organicidad con que desgrana ideas en las improvisaciones. Una
mente abierta e informada hacia las tendencias del jazz moderno le
ha hecho orientarse bajo el paraguas de McCoy Tyner. Dicho sea esto
más allá de que en el concierto haya recreado dos temas del
célebre pianista norteamericano. Karashima ha tomado de aquel lo
suficiente como para cimentar sobre la base de tal influencia una
proyección propia.
Las palmas se las llevó
el contrabajista Yosuke Inoue. Escuchándolo se tiene la medida del
talento que encandiló al trompetista Roy Hargrove para ficharlo en
la grabación de Jazz networks (1995) y que en 1999 mereciera
el puesto número uno entre sus colegas en la Web Jazz Page. Además
de la seguridad de su base rítmica, cada solo fue una pródiga
lección de musicalidad e imaginación, realmente excepcional cuando
protagonizó All of you, el clásico de Cole Porter.
Okudaira es un baterista
que muchos quisieran tener a su vera, por su sutil paleta tímbrica,
en capacidad de enriquecer subrepticiamente tanto las baladas como
las más estridentes perlas del hard bop.
|