CANBERRA, 8 de octubre (PL).—
Un abogado australiano denunció hoy que en la base norteamericana
de Guantánamo los prisioneros son sometidos a torturas dignas del
medioevo, y advirtió que llevará el caso ante la ONU y los
tribunales internacionales.
En declaraciones a la radio ABC,
Richard Bourke se refirió a la situación de los australianos David
Hicks y Mamadouh Habib, quienes fueron sometidos a salvajes torturas
por el ejército estadounidense para admitir su supuesta relación
con los talibanes afganos.
Afirmó Bourke que las autoridades de
la base de Guantánamo, territorio cubano ocupado ilegalmente por
Estados Unidos, atan a los prisioneros para dispararles balas de
goma, además de exponerlos al sol crucificados o arrodillados hasta
que se desmayen.
El abogado, que ejerce su profesión
en Estados Unidos, dijo que está buscando un gobierno
"suficientemente valiente" para presentar la denuncia ante
la Comisión Permanente de la ONU contra la Tortura.
Reveló el letrado que la información
sobre las torturas fue filtrada por varios militares norteamericanos
y corroborada después por algunos exprisioneros de la base.
A las declaraciones de Bourke se añaden
las de Terry Hicks, padre de David Hicks, uno de los dos acusados,
quien afirmó a la ABC que los interrogatorios a su hijo transcurrían
de día, después de que fuera obligado a pasar la noche con la luz
de su celda encendida.
Hicks advirtió que aprovechará la
visita a Australia del presidente de Estados Unidos, George W. Bush,
a fines de octubre, para protestar contra los malos tratos a su
hijo.
Interrogado sobre el tema, un
funcionario del Gobierno australiano desmintió las acusaciones y
dijo que las relaciones con Estados Unidos son más importantes que
el bienestar de Hicks o Habib, arrestados en Afganistán después de
la invasión.
Estados Unidos mantiene en la base de
Guantánamo a 680 prisioneros de diferentes nacionalidades, bajo
sospechas de cometer actos terroristas, pero que permanecen bajo un
limbo judicial y no tienen posibilidad de una defensa legal.
Los malos tratos y las pésimas
condiciones en que viven, han llevado a muchos de ellos al intento
de suicidio.