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Medalla Alejo Carpentier para Candita Batista
Sonia Sánchez
La
supervedette negra de Cuba, Candita Batista, dueña de un singular
timbre con el que ha paseado exitosamente nuestro folclor por
escenarios de Europa y América, recibió ayer la Medalla Alejo
Carpentier, en el capitalino Museo de Bellas Artes.
La condecoración fue
entregada por el viceministro primero de Cultura, Rafael Bernal, a
la popular artista, quien comenzó su carrera artística en 1937,
siendo así la primera camagüeyana en cantar en una orquesta.
Mujer amable, sufrida,
presta a tender la mano, noble, dulce y dichosa —se califica—, en
1941 tuvo que probar suerte en el extranjero en busca de horizontes
que se le cerraban en su país por el color de la piel. Al triunfo
de la Revolución regresó a Cuba y, como parte de su contribución
a la cultura comunitaria, instauró en el garaje de su casa en la
ciudad de los tinajones La peña de Candita.
Hija Distinguida de la
ciudad de Camagüey, la intérprete de canciones como Angelitos
negros, La negra Leonor, Yo soy espiritista, El
panquelero o El final no llegará, ha confiado a la
prensa sentirse bien al sentirse querida por el pueblo.
Candita Batista ha
alternado en el ámbito internacional junto a figuras de la talla de
Michel Legrand, Maurice Chevalier, Nat King Cole, Josephine Baker,
Charles Aznavour, Lola Flores y Estrellita Castro.
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