27 de septiembre de 1958

Emboscada de Pino Tres y la masacre de La Caobita

Enrique Atiénzar Rivero

CAMAGÜEY.—El domingo 28 de septiembre de 1958 el periódico El Camagüeyano publicaba, como era habitual en esa época, un parte oficial del Estado Mayor del Ejército, fechado en La Habana. Este daba cuenta de que el día anterior la fuerza pública, después de haber cercado a un grupo de rebeldes en los montes de San Miguel del Junco, entre los centrales Macareño y Francisco, había sostenido un encuentro con dicha tropa, con el saldo de más de 32 bajas de los alzados y cuatro heridos por parte de los órganos represivos.

Foto: JORGE LUIS TÉLLEZEn La Caobita se levanta un monumento 
que recuerda a los 11 revolucionarios
masacrados. Allí permanece el camión 
donde iban los heridos del Ejército Rebelde.

La verdad de los hechos nunca se dijo entonces, ni la bestialidad de los criminales, quienes luego de ocasionar en desigual enfrentamiento, 22 bajas mortales a los combatientes de la Columna 11 Cándido González Morales, en la emboscada de Pino Tres, masacraron en La Caobita, el propio día, 11 revolucionarios heridos en ese encuentro, cuando eran trasladados desde el hospitalito de Macareño en la plancha de un camión, con el falso pretexto de darles atenciones de urgencia en otro lugar.

La soldadesca batistiana ametralló a sus víctimas con armas de grueso calibre, instigada por altos oficiales, enjuiciados por los tribunales revolucionarios, después de 1959.

El Comandante en Jefe Fidel Castro, a poco más de dos semanas de los acontecimientos, exactamente el 17 de octubre, emitió un parte desde la Sierra Maestra en el que sostenía que un revés táctico puede ocurrir a cualquier unidad en la guerra, porque el curso de la misma no tiene que ser necesariamente una cadena ininterrumpida de victorias contra un enemigo que contó siempre con ventajas en armamentos y demás recursos.

Un descuido en el cumplimiento de las medidas de seguridad, que ordenaban no avanzar en camiones en territorio dominado por el enemigo, no observada por el jefe de la columna, capitán Jaime Vega, quien desoyó, además, criterios de otros oficiales de ese mando en tierra camagüeyana, condujo a tal revés en esta zona de operaciones.

"Lo sucedido en Camagüey, sin embargo, es doblemente indignante y absurdo, primero, porque todavía están frescos en la memoria de la ciudadanía los cientos de soldados que fueron devueltos a la Cruz Roja por los rebeldes, sanos y salvos; segundo, porque los soldados de la tiranía están perdiendo la guerra, han sido vencidos en numerosas batallas, ceden cada día más terreno y retroceden en todas partes", subrayó Fidel el 17 de octubre de 1958.

Bruno Zamora Rodríguez, uno de los sobrevivientes de la emboscada de Pino Tres, tenía 19 años cuando en 1957 ingresó al Ejército Rebelde e integró el pelotón de avanzada que llegó a Camagüey como refuerzo de la operación de verano de rechazo a la ofensiva de los guardias de Batista contra los combatientes en la Sierra Maestra.

A 45 años de estos hechos, Bruno explica: Nuestros combatientes fueron capaces de superar aquel momento; no hubo deserciones.

El que en esa época era analfabeto, vive hoy en Camagüey, y explica cómo se superó hasta hacerse bachiller, ingresar a la Universidad, graduarse de médico veterinario, también estudió especialidades militares en la antigua Unión Soviética. Alcanzó el grado de teniente coronel de las FAR y fue profesor, hasta su jubilación, del Instituto Superior de Ciencias Agropecuarias de La Habana.

 

| Portada  | Nacionales | Internacionales | Deportes | Cultura |
| Cartas | Comentarios | Ciencia y Tecnología | Lapizcopio| Temas |

SubirSubir