Iraq, multilateralismo y reforma de la ONU dominaron debate en la Asamblea General

Marcada por constataciones irrebatibles, la inmensa mayoría de voces en el foro más representativo de la humanidad se pronunciaron por reformar, renovar o transformar a la ONU, según las matizadas gamas de posiciones

HUGO RIUS

NACIONES UNIDAS, 27 de septiembre (PL).— La guerra en Iraq, la defensa del multilateralismo y la urgida renovación de las Naciones Unidas, acapararon la mayor atención de su Asamblea General, al concluir el viernes una semana de debate.

Temas tan estrechamente intervinculados se colocaron en el punto focal del foro, desde que 23 de septiembre el secretario general de la ONU, Kofi Annan, criticó en su discurso inaugural la doctrina estadounidense de guerra preventiva.

Entonces advirtió que "la lógica de actuar unilateralmente representa un desafío fundamental para los principios de la paz y estabilidad mundiales".

Durante cuatro intensas jornadas oratorias resultó bastante común que se abogara por un papel, para unos y otros, "central", "de liderazgo" o "gravitante" de la ONU en el país árabe ocupado con el fin de reintegrarle a los iraquíes su soberanía nacional.

Así ocurrió en general, fuera de la nota discordante del presidente norteamericano, George W. Bush, que acudió a justificar esa guerra y a pedir contribuciones de tropas y recursos financieros sin delinear una fecha del fin de la usurpación.

Lo ocurrido en esa parte del Oriente Medio condujo a que se levantaran coincidentes voces en la defensa y preservación del multilateralismo que dio vida a la ONU, amenazado sensiblemente por una sola superpotencia.

Fue así que el mandatario francés, Jacques Chirac, apuntó que "la guerra ha estremecido el sistema multinacional", y colocó a las Naciones Unidas ante la más grave prueba de su historia.

Marcada por esas constataciones irrebatibles, la inmensa mayoría de voces en el foro más representativo de la humanidad se pronunciaron por reformar, renovar o transformar a la ONU, según las matizadas gamas de posiciones.

En cualquier caso lo consensual radicó en fortalecer la Organización para que sirva, como en su turno dijo el canciller cubano, Felipe Pérez Roque, a "la lucha por un mundo de paz, justicia, equidad y desarrollo para todos".

Muchas justificadas críticas llovieron sobre el Consejo de Seguridad y su anacrónico privilegio del veto, y reincidentes reclamos de ampliación de los miembros permanentes y no permanentes, para tornalo democrático y más representativo.

También se abogó por otorgar a la Asamblea General el protagonismo que le corresponde en los asuntos cruciales vinculados a la paz y la seguridad, y hacer más eficientes otros órganos como el Consejo Económico y Social.

Con idéntica prioridad dignatarios de los países en desarrollo pusieron dedos sobre las llagas de las relaciones económicas desiguales, el injusto proteccionismo comercial de los industrializados y la cada vez más agudizada brecha entre ricos y pobres.

Para el presidente brasileño, Luiz Inacio Lula Da Silva, "la verdadera senda hacia la paz consiste en combatir el hambre y la extrema pobreza sin descanso en una campaña de solidaridad que una al planeta".

 

| Portada  | Nacionales | Internacionales | Deportes | Cultura |
| Cartas | Comentarios | Ciencia y Tecnología | Lapizcopio| Temas |

SubirSubir