LA PAZ, 27 de septiembre
(PL).— Cuesta arriba se perfilan hoy, por
discrepancias entre las partes, los intentos de establecer un
diálogo entre el Gobierno y la Confederación Campesina, en el día
12 de un bloqueo de carreteras en el Altiplano próximo a La Paz.
Mientras el cierre de vías se
mantiene, por diversas demandas agrarias y contra el proyecto
transnacional de exportar gas a Norteamérica a través de las
costas de Chile, el Ejecutivo rechazó tratar con los labriegos el
tema del energético.
La venta del gas es el común
denominador de diversas protestas sociales, que continuarán la
próxima semana, cuando están previstas marchas y otras
demostraciones.
El equipo negociador designado por el
Gobierno para la crisis e integrado por los ministros de
Agricultura, Guido Añez, y Participación Popular, Mirtha Quevedo,
insistió en emplazar al diálogo al líder de la central agraria,
Felipe Quispe.
Al mismo tiempo, la parte oficial
propuso tratar solamente las demandas rurales en forma específica y
rechazó incluir en la agenda el tema del gas, según el ministro de
la Presidencia, José Justiniano, porque este debe tratarse en el
"Reencuentro Nacional", un proyecto de reformas y
distensión promovido por la Iglesia Católica.
El plan no cuenta con la adhesión de
la oposición de izquierda y las organizaciones sociales, que lo
consideran insuficiente, y solo tiene el aval de los partidos de
Gobierno y según la propia Iglesia Católica en esos términos es
inviable.
El veto gubernamental a discutir la
venta del gas con el campesinado fue rechazado por el dirigente
Quispe, quien exigió ventilar el tema, por su importancia nacional,
al igual que la oposición de amplios sectores sociales a la entrada
de Bolivia al Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA).
El líder agrario reiteró además
como condiciones del diálogo que las tropas enviadas por el
Gobierno a desbloquear las carreteras sean retiradas, que se libere
a los detenidos en las protestas y que las pláticas se realicen en
la localidad altiplánica de Warisata, donde un choque entre
militares y campesinos dejó cinco civiles y dos soldados muertos y
agudizó el conflicto.
El Gobierno sólo ofrece replegar sus
fuerzas si al mismo tiempo la Confederación Sindical Campesina
levanta los cierres viales e insiste en que en Warisata no hay
condiciones de seguridad, pese a las garantías ofrecidas por
Quispe.
Entretanto, la Coordinadora de
Defensa del Gas, un frente de organizaciones sociales encabezado por
el opositor Movimiento al Socialismo (MAS), confirmó para el martes
próximo una jornada de protesta en La Paz por la nacionalización
de ese recurso.
El bloque demostró su capacidad de
convocatoria hace ocho días, con una protesta nacional que
paralizó al menos cinco ciudades, con el mismo objetivo, aunque el
Gobierno intentó minimizar las movilizaciones.
Por su parte, el dirigente agrario
Alejo Véliz, de la región central de Cochabamba, aseguró que la
próxima semana los bloqueos campesinos de carreteras contra la
venta del gas se extenderán a esa zona del país.
Las federaciones de cultivadores de
hoja de coca del Chapare, en el centro del país, demandaron al
Gobierno que solucione los conflictos sociales y ceda a la presión
social, y advirtieron que, de lo contrario, cerrarán la
estratégica carretera centro-oriente.
Al mismo tiempo, la Central Obrera
Boliviana (COB) convocó para el lunes el inicio de una huelga
general por la renuncia del Presidente Gonzalo Sánchez de Lozada,
aunque varias de sus filiales adelantaron que no se participarán en
la propuesta.
La Asamblea de Derechos Humanos
convocó para el mismo lunes a una vigilia en las plazas principales
de las capitales regionales, para clamar por la solución de los
conflictos sociales mediante el diálogo y en paz.