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IX Festival Internacional de Teatro de La Habana
Pase de revista al teatro callejero
Andrés
D. Abreu
Un
panel integrado por cuatro hacedores del teatro callejero de igual
número de países del planeta, permitió que la Casa de las
Américas fuese una vez más ese espacio abierto al pensamiento
artístico y social al que entregó su vida Haydeé Santamaría y
por el cual claman agradecidos muchos creadores del mundo.
Juan Carlos Moyano
(Colombia), director de Teatro Tierra y con casi 20 años de
colaboración con la institución cultural cubana, fue el primero de
los ponentes. Con su acostumbrada poética y desbordante vehemencia,
el teatrero llegado desde uno de los países con gran fuerza en la
escena callejera, basó sus argumentos de hacer un teatro a los
cuatro vientos en la necesidad de romper límites y desdoblar
metáforas cercanas a los sentidos y pertenecientes a las entrañas.
Moyano explica sus experiencias
en Casa de las Américas.
La experiencia
colombiana sirvió además para quebrar las prohibiciones de
reuniones públicas durante el estado de sitio, y como ejemplo de
esa actitud de vida o muerte que, según Moyano, debe acompañar al
artista de esta época para no ser devaluado como una moneda.
Las reflexiones
continuaron con las del cubano Albio Paz, quien desde la historia de
su agrupación matancera El Mirón Cubano, realizó un bosquejo por
lo que aún se considera un incipiente movimiento teatral callejero
en Cuba.
Albio consideró que en
los años iniciales de la Revolución cubana, mientras en América
Latina el teatro callejero se fortalecía, en nuestro país no
ocurrió así, lo cual constituye una paradoja que se explica porque
en aquella época el gran teatro de todas las calles de la Isla era
la propia Revolución.
Luego llegaron otros
tiempos en que la escena tuvo que debatirse con la variabilidad de
los espacios de las distintas comunidades y esto fue propiciando
nuevos pensamientos que se afianzaron durante los difíciles años
del periodo especial, cuando con menos recursos que antes fue más
necesario que nunca hacer teatro.
Luego habló el danés
Saren Ovesen sobre su labor al frente de Teatro Batida y la obra Obertura.
Pieza que ha recorrido los parques y plazas habaneros bajo la
constante amenaza de aguaceros tropicales, pero con gran éxito por
su manejo humorístico de la música, la danza y el teatro desde un
estilo que busca la comunicación con todos los públicos posibles.
El cierre del panel
estuvo a cargo del sudcoreano In Bae Bahg, quien reveló los
orígenes de su agrupación Hyun Jang a partir de una necesidad de
enfrentar el régimen militar de ultraderecha que imperó en su
país hasta los años ochenta.
La ironía y la sátira,
junto al arte tradicional Madang Kuk, han sido las principales armas
de esta agrupación para llevar a las calles sus preocupaciones a
las que gustan sumar un público participativo.
Antes de concluir,
también se escuchó la voz del grupo cubano Gigantería Ambulante y
su peculiar experiencia en las calles adoquinadas de La Habana
Vieja.
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