MÉXICO, 19 de septiembre (PL).—
Casi dos décadas después de haber padecido el peor terremoto de su
historia, de 8,1 grados en la escala de Richter, México podría
sufrir otro fenómeno similar, pero es imposible definir cuándo,
afirmó hoy aquí un experto.
"No hemos aprendido lo
suficiente sobre los sismos como para poner una fecha exacta",
afirmó en una entrevista con Prensa Latina, Raúl Valenzuela,
investigador del Departamento de Sismología del Instituto de
Geofísica de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
El experto dijo que el intervalo de
ocurrencia entre un temblor de tierra y otro de la misma magnitud
—donde ya se reportó uno— es variable, pero sería en un
período de unos 100 años.
Sin embargo, no descartó que en
cualquier momento pueda registrarse un fenómeno sismológico en
cualquier región de este país, con daños similares a los
reportados en la capital mexicana, la más afectada por el terremoto
de 1985.
En ese año, exactamente un 19 de
septiembre, en que México atravesaba por severas crisis
financieras, un terremoto sacudió la capital y los estados de
Michoacán, Jalisco y Guerrero.
Perecieron más de 10 000
personas, según cálculos extraoficiales, al tiempo que se dañó
la infraestructura habitacional capitalina básicamente, tras el
derrumbe de edificios completos y la destrucción de extensas zonas
de la ciudad.
Con respecto al período de
ocurrencia, Valenzuela señaló que "no son exactos y es
difícil predecirlos, pero podría esperarse que se repita en unos
100 años".
La Ciudad de México, la más
afectada por ese sismo, es una de las más vulnerables del país
debido a que se ubica encima de lo que antes fuera un lago,
reconoció el experto.
Con una superficie de suelos blandos
—precisó— al reportarse un movimiento telúrico en la capital
se remueven todos sus cimientos, por lo cual se sugiere evitar
construcciones en terrenos más proclives a padecer el fenómeno
para evitar muertes.
Pero ésta no es la más proclive a
padecer de temblores de tierra, sino que también están ciudades
costeras, desde Jalisco hasta Chiapas, Acapulco, Manzanillo, Puerto
Vallarta, entre otras, las que sufrirían daños importantes de
producirse un temblor de grandes proporciones, apuntó.
Preguntado sobre la lección de este
terremoto, Valenzuela señaló que a los sismólogos les
correspondió no tomar decisiones, pero sí hacer las evaluaciones
correspondientes para ser aplicadas en estos casos, y se siguen
estudiando aún las causas que lo ocasionaron.
Expuso que tras los sucesos de ese
año, se mejoraron los estándares de códigos de construcción en
la Ciudad de México, con la esperanza de que no se derrumben más
edificios, y se modernizó la red tecnológica del Servicio
Sismológico para una mejor prevención y detección.
Para los especialistas, comentó, es
bien difícil predecir con exactitud estos fenómenos, aún
cuando el hombre ya pueda viajar a la Luna y se muestren avances
tecnológicos en varias ramas.
"Sabemos va a estar temblando
con cierta magnitud como promedio en algún lugar, pero
desafortunadamente el hombre no ha podido predecir los terremotos de
esta magnitud", apuntó. "Es duro y triste. De repente
oyes la noticia y no puedes creer que esté ocurriendo y te entra
una sensación de frustración o de impotencia por no haber podido
prevenirlo", comentó en alusión al fatídico 19 de septiembre
de 1985, en que los mexicanos vivieron horas de dolor y
desesperación.
Se afirma que a la Ciudad de México
la atraviesa el eje Volcánico Transmexicano, que ha producido en la
región varios volcanes, entre estos el Popocatépetl, en activo, y
el Xitle, que erupcionó hace siglos y sepultó la civilización que
en ese entonces habitaba en esta zona.
La ciudad está asentada en un
territorio con cinco fallas tectónicas, que la cruzan de noreste a
suroeste y que pueden ocasionar movimientos telúricos de menor
escala y eventuales grietas del subsuelo y afectar su resistencia.
Entre otros factores que influyen en
la vulnerabilidad de la capital mexicana a los terremotos se
encuentra el asentamiento humano en áreas impropias, la red de
conductos que transportan y distribuyen hidrocarburos en la misma
ciudad y en áreas aledañas y la contaminación ambiental.