Se retira Mayra González

El momentáneo adiós de una historia de amor 

COTO WONG

La mejor remera cubana de todos los tiempos, la espirituana Mayra González, dejará el deporte activo después de 19 años en el seleccionado nacional.

De una larga vida en el remo, Mayra pudo concretar sueños y esperanzas, y pese a la soledad del singlista, —"molesta, inmensa, pesada, se siente como una enorme montaña en las espaldas"—, me comentó en una ocasión que tuvo sus mejores satisfacciones en esa modalidad: su último título en los Panamericanos de Santo Domingo-03 es de los mejores en su carrera.

Y ahora, al repasar algunas de las notas tomadas desde que nos conocimos, allá por el año 1994, no puedo dejar de pensar en ese momento de la decisión, difícil y desgarrador para quien ha dedicado una buena parte de sus años al deporte de alto rendimiento. Cuántas fiestas echadas a un lado, cuántas salidas al cine, el deseo de un beso arrinconado, el novio que espera, o el hijo añorado...

"Al remo le debo mis mayores satisfacciones. Este deporte me ha mostrado una parte bella de la vida, porque le he dedicado una buena cantidad de mis años y la relación ha sido recíproca", me confesó una tarde allá en La Coronela, cuartel general del seleccionado nacional.

Estuvo muy cerca de hacer realidad "su sueño largamente acariciado", dijo, una medalla olímpica y cuando más cerca estuvo de ella, en la cita estival de Sydney-2000, sus esfuerzos le propiciaron un séptimo lugar entre las exigentes remeras europeas, y con clase rubricó su nombre entre lo más selecto del mundo del remo femenino. Algo que se regaló ella misma por el esfuerzo tributado en largos años en el deporte.

Sus principales resultados los logró con medallas de los tres colores en las citas Centrocaribe de México 90, Ponce 93 y Maracaibo 98 y, además, en los Juegos Continentales de La Habana 91, Mar del Plata 95, Winnipeg 99, y Santo Domingo 03, y la medalla de bronce en la Copa del Mundo de Viena, Austria, en el 2001, entre otros lauros.

Licenciada en Cultura Física, Mayra supo tener un lugar entre las primeras singlistas del orbe y aún se recuerdan su décimo lugar de la Copa Mundial de Lucerna-01, y la octava plaza del Mundial de Sevilla, el año anterior.

Resultados todos a los cuales imprimió el encanto de su carácter y la tenacidad del remero solitario. Dos razones que hicieron duradera una historia de amor que no concluye, sino que buscará desde ahora una nueva meta para la vida.

 

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