El Prado Habanero: un paseo con historia

CARMEN GONZÁLEZ HERNÁNDEZ (*)
Especial para la AIN

Mis primeros recuerdos del Paseo del Prado se vinculan con los carnavales.

A lo largo de mas de un kilómetro, los sábados del segundo mes del año desfilaban las comparsas representativas de los barrios con nombres singulares: Las Jardineras, Las Boyeras, Los Dandys y El Alacrán, entre las más famosas.

Los domingos, una parte de la concurrencia optaba por las gradas y los palcos para observar el desfile, pero la otra prefería participar directamente desde carrozas, automóviles y camiones que recorrían el Paseo.

El mar humano transitaba desde el Malecón hasta la estatua de La Noble Habana, realizada en mármol por el escultor italiano Giuseppe Gaggini.

Cada generación de cubanos tiene sus propios recuerdos y añoranzas de este Paseo que comenzó a ser construido en 1772 y ha sido transformado durante más de 200 años, hasta mostrar su apariencia actual.

En realidad, nunca se denominó así oficialmente. Desde su construcción ha tenido los nombres de Paseo del Conde de Casa Moré, Paseo de Extramuros, Alameda de Isabel II y el actual Paseo de Martí. Pero los habaneros lo llamaron, y aún lo llaman, Paseo del Prado.

Según explicó en una de sus obras quien fue ilustre historiador de La Habana, Emilio Roig de Leuchsenring, a lo largo del siglo XIX ese peculiar rincón habanero fue "la vía aristocrática por excelencia".

Agrega el especialista que en ambas aceras se elevaban las más suntuosas mansiones de las clases acaudaladas, pero también el teatro Tacón (1834), hoy Gran Teatro de La Habana, por cuyo escenario pasaron figuras tan destacadas como Fanny Essier, Sarah Bernhardt, Anna Pavlova y Enrico Caruso.

En la actualidad, muchos turistas y personalidades que visitan la capital cubana eligen para hospedarse el majestuoso hotel Inglaterra, de estilo neoclásico.

Construido en la época colonial, el Inglaterra tenía en su planta baja el café El Louvre, cuyo nombre se hizo célebre gracias a su portal, conocido como "la acera del Louvre", donde se produjeron hechos de resonancia para la historia de Cuba.

Otro edificio de interés dentro del área del Paseo del Prado es el Capitolio Nacional, actualmente sede del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente.

En su salón principal denominado "de los pasos perdidos", la réplica de un valioso diamante marca el kilómetro cero de la carretera central del país.

Se habla sobre la semejanza del Paseo con el Prado de Madrid y las ramblas barcelonesas. Es posible que por ese parecido, durante el siglo XIX se convirtió en el lugar de esparcimiento más concurrido de La Habana.

Entre sus dos secciones, está dividido por el Parque Central, donde se encuentra la primera estatua erigida en Cuba al Héroe Nacional, José Martí.

Recorrer el Prado, hoy día, es realizar un paseo a la añoranza, desde el mar hasta los Aires Libres de la calle Monte.

Siempre podrá hacerse un alto en el Capitolio, donde la historia del robo del diamante original y su aparición en la mesa del jefe de Estado de entonces no ha dejado de ser un "misterio".

(*) La autora es colaboradora de la AIN

 

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