Drenaje del Norte de Bayamo

Una obra para bien de la ciudad y el medio ambiente

PEDRO MORA

BAYAMO (M.N.).— Con el paso de los constructores la añeja e insalubre zanja va quedando sepultada como cosa del pasado. En su lugar nace una nueva calle, y debajo de ella sendas tuberías para conducir aguas pluviales y desechos líquidos que antes circulaban a la vista de todos.

La nueva calle va dejando
 sepultado el viejo drenaje de
 superficie que utilizó muchos
 años la insalubre cañada.

Se trata del proyecto Drenaje del Norte de Bayamo, que viene a resolver un viejo problema ocasionado por la carencia de alcantarillado en esa área. La obra, a un costo de 19 millones de pesos y tres en divisas, beneficiará a unos 50 000 habitantes de los repartos El Valle, Manopla, La Unión y Siboney.

Hace solo algunos meses, la evacuación de los residuales de esta zona tributaba 933 toneladas de carga contaminante anual al arroyo Salado que iban a parar al Cauto a través del río Bayamo. La solución forma parte de un ambicioso plan que años atrás eliminó dos zanjas similares, estableció sus respectivos alcantarillados y originó las calles Vicente Quesada y 26 de Julio.

Precisamente el proyecto actual prevé la terminación de esta última vía y las tuberías colectoras para conducir los desechos líquidos de las viviendas y las aguas provenientes de las precipitaciones. Unos 1 700 metros de longitud desde la rotonda del reparto La Unión hasta la calle 24 de Siboney, con lo cual se subsanará el error de ampliar la edificación de viviendas sin la debida urbanización, algo que data de antes del triunfo revolucionario.

El ingeniero René Rodríguez Larramendi, subdelegado provincial de Inversiones del Instituto de Recursos Hidráulicos, expresó que esta primera etapa está calculada en unos 6 millones de pesos y 750 000 dólares. La segunda, tendrá como objetivo resolver la instalación sanitaria desde las viviendas hasta las nuevas tuberías conductoras, y la recogida de las precipitaciones.

LOS CONSTRUCTORES TIENEN UN COMPROMISO

Cuando los moradores de estos barrios conocieron la idea de acometer la construcción del alcantarillado y al ver llegar hombres y máquinas para iniciar el decisivo combate se sintieron como de fiesta. Ellos recuerdan las inundaciones en días de abundantes lluvias y ciclones.

Los contingentistas responsabilizados con las labores lo saben, están conscientes del relevante papel social que cumplen. El primer grupo llegó en junio del 2002, y en estos momentos trabajan dos contingentes de la Empresa de Construcciones de Ingeniería (ECOING) 18, de la provincia de Granma, con la valiosa colaboración de sus homólogos de las vecinas Las Tunas y Santiago de Cuba. De acuerdo con lo proyectado, cada una de las dos etapas requiere dos años de duro trabajo, pero esta fuerza confía en restarle semanas al programa.

Es por eso que para aprovechar las condiciones del terreno han comenzado la urbanización en sentido contrario a la circulación de las aguas, desde el lugar donde terminaba la vieja zanja hasta su inicio en las cercanías de la rotonda de La Unión. Los dignos hombres de los cascos blancos ya dejaron terminados 1 080 metros de contenes y esperan que concluyan las instalaciones hidráulicas para empezar a hacer las aceras.

Al comenzar las excavaciones descubrieron que la red conductora del acueducto estaba dañada, lo cual requirió la modificación del proyecto y complicó los trabajos. Sin embargo, con inteligencia y una adecuada reprogramación lograron que al iniciarse el mes de septiembre ese objetivo se encuentre al 35%, como factor fundamental para mejorar el sistema de distribución de agua potable.

A pesar de este y otros inconvenientes, la obra en total reporta el 60% de cumplimiento y marcha bien de acuerdo con el criterio de la dirección de Recursos Hidráulicos, cuyos funcionarios coinciden con los constructores en que esta primera etapa podrá terminarse antes de finalizar el presente año, para así ganarle un considerable tiempo al cronograma.

Ya terminamos la laguna de oxidación y su colector emisario, la tubería de pluviales está concluida y a la de residuales solo le restan unos 100 metros. Ahora se trabaja en la ejecución de la calle, contenes y aceras, explicó Rodríguez Larramendi, al valorar la marcha de los trabajos.

El drenaje del Norte de Bayamo representa un considerable avance en el mejoramiento de las condiciones de vida de varios repartos de la vieja ciudad, lo cual comienza a satisfacer muchas inquietudes de los habitantes de esta zona. Cuando terminen las labores la euforia crecerá y quedará cumplido un viejo anhelo de los bayameses en beneficio de la ciudad y del propio medio ambiente.

 

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