En Cuba hay derechos para todos

La joven norteamericana de origen dominicano, Eugenia Altagracia Pérez, asevera que es en Estados Unidos donde más se violan los derechos humanos en el mundo, especialmente a integrantes de las minorías étnicas, y sin embargo se presenta como un país paladín en la defensa de la dignidad del hombre

JOSÉ MAYO (*)
Especial para la AIN

En Cuba no hay privilegios para unos pocos, sino derechos para todos los cubanos, afirma la joven norteamericana de origen dominicano Eugenia Altagracia Pérez.

Durante su reciente viaje a la mayor isla del Caribe, ella comprobó que la realidad cubana es totalmente diferente a la que se presenta falseada a la opinión pública estadounidense por los medios masivos de comunicación.

En la sociedad cubana no existe discriminación como en Estados Unidos, subraya esta psicóloga neoyorquina, que reside en la zona del Alto Manhattan.

Para Eugenia, las personas más discriminadas en territorio norteamericano son los inmigrantes de piel oscura porque no hablan inglés, tienen un bajo nivel de escolaridad y proceden de naciones del Tercer Mundo.

Entre ellos incluyó a sus padres, quienes llegaron a Nueva York en la década del 70 desde República Dominicana en busca de una vida mejor. Pero su progenitor sólo pudo trabajar como panadero durante 16 horas diarias para cubrir los gastos familiares.

La inmensa mayoría de los miembros de familias pobres procedentes de Quisqueya o de otras naciones —asevera— se ha visto obligada a laborar en los puestos de menos remuneración salarial, más difíciles y riesgosos.

Yo soy ciudadana norteamericana de segunda para los blancos ricos y de la clase media de Estados Unidos —expresa—, pues mi piel es oscura, mi pelo es negro y rizado, y a estos racistas no les importa que sea graduada universitaria porque valoran a las personas por la raza y no por su inteligencia o sensibilidad humana.

Tras asegurar que el inhumano medio social neoyorquino influyó en la decisión de ejercer su profesión no en una consulta privada sino entre los pobres del Alto Manhattan, ella apunta que presta servicios como especialista de una organización No Gubernamental que se dedica a rescatar a muchachos entre 13 y 21 años de edad que consumen drogas.

En el tiempo que llevo en esta tarea no he logrado los resultados perseguidos, a causa de que son demasiado determinantes los factores desfavorables que conducen a adolescentes y jóvenes de origen hispano a refugiarse en los estupefacientes, explica.

Además, hay funcionarios gubernamentales que prefieren enviar a los drogadictos a las cárceles pues allí son convertidos en esclavos que trabajan en condiciones inhumanas y sin que se les reconozca ningún tipo de derecho laboral, opina.

Ella asevera que es en Estados Unidos donde más se violan los derechos humanos en el mundo, especialmente a integrantes de las minorías étnicas, y sin embargo, se presenta como un país paladín en la defensa de la dignidad del hombre.

Washington no tiene ninguna moral para atacar a Cuba —resalta—, porque en realidad aquí se ha hecho mucho en las últimas cuatro décadas para humanizar la vida del pueblo.

Durante su estancia en la Isla, la joven psicóloga sostuvo un encuentro con los familiares de los Cinco Héroes de la República de Cuba que están injustamente encarcelados en Estados Unidos, y por ellos pudo saber sobre las injusticias que se cometieron contra esos hombres que se infiltraron entre los terroristas de Miami.

Los norteamericanos que defendemos la justicia y la verdad estamos obligados a cerrar filas para alcanzar la liberación de Antonio Guerrero, Fernando González, Gerardo Hernández, Ramón Labañino y René González, asegura.

(*) El autor es colaborador de la AIN

 

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