Jóvenes médicos en las montañas

Reto y privilegio de una avileña

Texto y foto: HAYDÉE LEÓN MOYA

YATERAS.— Lograr que un grupo de viejitos, quienes dedicaron toda su vida al rudo del trabajo agrícola en las montañas, integren con admirable disciplina un círculo de abuelos, es una de las vivencias más hermosas que dice tener como médico de la familia la doctora Ariacna Lorente Álvarez, integrante del cuarto contingente que labora en zonas del Plan Turquino-Manatí en esta provincia

Desde septiembre del pasado año labora en el consultorio de Palenque Centro 2, en el municipio guantanamero de Yateras.

En el cuerpo de guardia del hospital rural de Palenque de Yateras, recién iniciada la guardia, entre la atención de urgencia a un paciente, un trámite de rutina con otro, y la llegada de más de un montuno que vienen a informar cómo les va el tratamiento, la joven va contando sus experiencias

"Tal vez años atrás —argumenta esta avileña de 26 años de edad— animar a un anciano montuno a ayudarse a mejorar la salud física o mental fuera algo difícil, pero las posibilidades de llevar un estilo de vida sano en la vejez, aunque no es problema completamente resuelto en las montañas, la Revolución no las ha brindado solo a la gente de la ciudad.

"Es increíble cómo cualquier anciano de estas lomas explica las razones que lo llevaron a integrarse al círculo de abuelos. En mi caso, bastó con organizar bien la idea para que más de 50 viejitos se unieran a realizar ejercicios y a participar en charlas sobre temas del programa del adulto mayor."

Natural de la ciudad de Ciego de Ávila —militante de la Unión de Jóvenes Comunistas e hija de un matrimonio de obreros, custodio la madre y albañil el padre, quienes también trajeron al mundo a otros tres hijos, profesionales formados por la Revolución todos ellos—, Ariacna considera un reto y una gran responsabilidad la experiencia adquirida durante su permanencia en estas montañas.

"Es una gran responsabilidad atender 936 personas, —subraya— dispersas en el área, la mayoría dedicada a labores que si no se realizan con todos los medios de protección necesarios, son riesgosas para la salud, pues se trata de una población de obreros agrícolas, expuestos a los accidentes. Entonces te enfrentas al reto de lograr que confíen en ti; y esto no se logra de otra manera que con una consagración total.

Justamente entrega es lo que se necesita para lograr que, además de mantener en cero los índices de mortalidad infantil y materna, funcione un club de jóvenes y adolescentes con temas de educación sexual.

Como parte de su formación de especialista en Medicina General Integral no descuida la labor investigativa y asegura que ha sido enriquecedora su participación en las jornadas científicas de Salud, con la colaboración de la enfermera Migdalia Hernández, una yaterana ciento por ciento que labora junto a ella en el consultorio.

En la clínica de Medicina Natural y Tradicional —añade— tenemos una experiencia de uso alternativo de agujas de acupuntura, de fácil manejo, con las cuales tratamos de paliar la escasez de las que se producen industrialmente. También hemos presentado trabajos sobre las causas de una de las enfermedades más frecuentes en la zona, la hipertensión arterial, y propusimos las medidas sociales y médicas que requieren esos pacientes.

Y no olvida una gran vivencia: su encuentro con la bondad inmensa de la gente de Yateras, quienes la han acogido como hija.

 

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