Jóvenes norteamericanos hacen realidad el sueño frustrado

Diego Rodríguez Molina
FOTOS: JOSÉ M. CORREA

Provenientes de diversas regiones de Estados Unidos continúan concentrándose en la Escuela Latinoamericana de Medicina jóvenes pobres norteamericanos, fundamentalmente negros, hispanos y procedentes de otros sectores y minorías étnicas, para hacer realidad un sueño que había frustrado sus posibilidades económicas.

Acuden en respuesta al ofrecimiento de becas hecho por Fidel en el 2000, en la iglesia neoyorquina de Riverside, tras lo cual el Movimiento de Pastores por la Paz organizó el proceso selectivo que hoy tiene más de 40 estudiantes insertados en distintos años de la carrera de Medicina, sin contar al grupo recientemente incorporado.

ORGULLOSA DE ESTUDIAR EN CUBA

A Melisa Mitchell, una joven del estado de Texas con apenas 22 años de edad, la conocí cuando fue a recibir en el aeropuerto la llegada de más estudiantes estadounidenses que junto a ella cursarían la carrera en la Escuela Latinoamericana de Medicina, donde ya pasó la preparatoria de idioma.

Melisa, orgullosa de estar en Cuba.

Tanto se ha identificado con ese centro y las realidades de Cuba, que parece que lleva años en la Isla. "Tengo gran confianza en este programa integral, apunta, porque Cuba tiene mucho que enseñar con el más completo sistema de Salud, servicios gratuitos, asequibles a todos y lleno de valores humanos, rigor científico y solidaridad".

"¿Sabe cuánto me hubiera costado la carrera en mi país? Unos 250 mil dólares en cuatro años, y aquí en seis no se paga nada. Y no únicamente por eso, la sigo prefiriendo aquí por la oportunidad de aprender no solo Medicina, sino también justicia, humanismo, socialismo, para ser más integral y útil a la sociedad", enfatiza luego de rechazar la privatización de este servicio en el resto del mundo.

LA INDIA DE NUEVA JERSEY

Nicole Murray pertenece a la tribu indígena de Lenni-Lenape, del estado de Nueva Jersey, muy emocionada expresa: "Me siento contenta y orgullosa de estar en La Habana para concretar este sueño de estudiar Medicina, que no había podido lograr por no tener economía...".

Nicole procede de una tribu indígena.

"Estoy lista para aprender rápido y poderle ser útil a mi tribu, añade, donde ante la carencia de médico se desempeña un practicante de hechicería, así como a quienes lo necesiten, según nos ha enseñado Cuba", destaca esta muchacha mestiza de 23 años de edad que dice sentirse muy identificada con el sistema de Salud cubano y confiada en su medicina y en este programa de formación de galenos al que ahora se incorpora.

Habla con premura porque sabe que por ella esperan su tribu y su pueblo, acerca de lo cual comenta que la mayoría tampoco puede leer ni escribir en la nación más desarrollada económicamente.

PUERTORRIQUEÑO SORPRENDIDO

"Durante la lucha por sacar a la Marina norteamericana de la isla de Vieques supe de este maravilloso programa para estudiar Medicina ofrecido por Cuba, y deposité en él todas mis esperanzas", declara el puertorriqueño Emérito Rivera, de 26 años de edad, para luego reconocer "la feliz sorpresa de poder hacer gratuitamente la carrera a la que había aspirado siempre, tan difícil allá, donde el alto costo de vida lo habían impedido".

Emérito siempre quiso ser médico.

"Desde pequeño —agrega— mi familia ha tenido que pagar miles de dólares por mis estudios y hacer sacrificios increíbles, por eso con muchas más razones agradezco este esfuerzo de los cubanos, pese a sus limitaciones económicas, y el esmero puesto en dotarnos no solo de conocimientos, sino, sobre todo, de valores sin los cuales nunca sería un buen médico".

 

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