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Plegaria por Víctor Jara con Silvio de fondo
Llevará el Estadio
Chile nombre del trovador asesinado por los fascistas
PEDRO DE LA HOZ
Al saber que el Estadio
Chile, en la capital de ese país, llevará en lo adelante el nombre
de Víctor Jara, no pude sustraerme a la memoria de un cantor cubano,
pocos días después del regreso de Pinochet a sus cuarteles en 1990,
entonando en el Estadio Nacional, en la misma ciudad donde fue
torturado y asesinado el trovador chileno: "¡Eso no está muerto / no
me lo mataron / ni con la distancia / ni con el vil soldado!".
Ni entonces ni ahora
Silvio Rodríguez ha dejado de ser fiel a esa cualidad del canto que
apuesta a la redención humana. Como Víctor lo fue entonces y ya lo
era Silvio, este no ha rendido ni un milímetro siquiera las banderas
de un arte comprometido con la justicia y la vida, aún cuando lo que
esté de moda sean las músicas descafeinadas e insulsas que nos
invitan a sentir sin pensar.
Ambos trovadores
aprendieron a admirarse en los días luminosos y difíciles del
Gobierno de la Unidad Popular de Salvador Allende. Víctor era el
autor de obras muy populares entonces entre las juventudes chilena y
cubana que han trascendido el paso del tiempo. Silvio, que crecía
profesionalmente en el Grupo de Experimentación Sonora del ICAIC, se
había convertido en un juglar de culto. Todos nos sabíamos de
memoria Plegaria de un labrador y Te recuerdo Amanda, de
Víctor, y La era está pariendo un corazón, Ojalá y Te
doy una canción, de Silvio.
Víctor debió cantar el
11 de septiembre de 1973 en la Universidad Técnica. La soldadesca lo
detuvo y condujo al Estadio Chile. Cinco días después apareció su
cadáver acribillado por 44 balazos y las muñecas destrozadas.
En los primeros días de
septiembre, Silvio cantará en los conciertos conmemorativos del
Estadio Chile, que a partir del 12 se llamará Víctor Jara. "¡Eso no
está muerto / no me lo mataron / ni con la distancia / ni con el vil
soldado!".
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