|
Centro Nacional de
Biopreparados
El derribo de un mito
Orfilio
Peláez
Más allá de los
importantes resultados científicos y productivos alcanzados a lo
largo de sus once años de labor, el Centro Nacional de
Biopreparados, conocido por la sigla BioCen, es hoy un verdadero
paradigma en el difícil arte de lograr la excelencia.
Calidad de primer nivel y garantía
en cada uno de sus productos.
Así, y a pesar de que
su nacimiento y desarrollo tuvo lugar en medio del período
especial, la entidad fue capaz de asumir los principales renglones
del pujante universo biotecnológico cubano, en absoluta sintonía
con los criterios de las llamadas buenas prácticas de fabricación.
Esto puede resumirse en
una corta frase: calidad de primer nivel, seguridad y garantía en
cada uno de sus productos y servicios.
Precisamente en estos
momentos, el Sistema de Gestión de la Calidad de BioCen transita
hacia la obtención de la Norma ISO-9001 del año 2000, que otorgan
el Lloyd's Register Quality Assurance, de Gran Bretaña, y la
Oficina Nacional de Normalización, de Cuba, luego del resultado
positivo de la auditoría realizada por esas entidades en el mes de
julio.
El centro ha mantenido
por cuatro años consecutivos la Certificación ISO 9002, además de
la condición de Precalificada por la Organización Mundial de la
Salud para producir la vacuna Antihepatitis B Recombinante, puntal
de la industria biotecnológica cubana.
Según informó a Granma
Carlos Lastra, especialista de la institución, durante el pasado
año 2002, BioCen cumplió en cantidad y calidad las entregas
nacionales y para la exportación de esa propia vacuna, así como de
otros productos, entre ellos el Factor de Transferencia, el
Interferón, la Estreptoquinasa Recombinante, el antianémico TROFIN
y diferentes medios de cultivo, de amplio uso para el diagnóstico
clínico en la medicina humana y veterinaria.
Dotado con la
tecnología más moderna y equipos altamente automatizados, la
existencia de la entidad, ubicada en el municipio habanero de
Bejucal, es clave para el desarrollo de la biotecnología nacional,
porque en sus unidades fabriles se garantiza la salida industrial de
los rubros antes mencionados, en estrecha colaboración con el
Centro de Ingeniería Genética y Biotecnológia, y otros institutos
del Polo Científico del Oeste de la capital.
También cuenta con un
vivario de casi 7 000 metros cuadrados, donde se encuentran
diferentes especies animales —curieles, conejos, ratones—, para
experimentación a corto, mediano y largo plazos. En este sitio
tienen lugar los ensayos preclínicos de medicamentos y los
controles biológicos de diversas investigaciones.
Lastra subrayó que en
el 2002, BioCen obtuvo dos premios nacionales de la Academia de
Ciencias de Cuba, asociados al trabajo en medios de cultivos y en
alergenos. Por cierto, este último consiste en la obtención, por
primera vez en el país, de extractos de tres ácaros de polvo para
el diagnóstico de enfermedades respiratorias causadas por alergia.
Los extractos
constituyen un aporte significativo al desarrollo de la alergología
en Cuba, pues dotan a esa especialidad médica de una valiosa
herramienta para el estudio, manejo y prevención de las patologías
alérgicas asociadas a ácaros de polvo, y por su excelente
estabilidad y otras virtudes, pudieran aplicarse como inmunoterapia.
Ratificado recientemente
con la condición de Colectivo Vanguardia Nacional del Sindicato
Nacional de los Trabajadores de las Ciencias por octavo año
consecutivo, BioCen echa por tierra aquel mito de que solo las
grandes compañías farmacéuticas del Primer Mundo son capaces de
regir sus procesos tecnológicos sobre la base de los más exigentes
estándares internacionales. |