Decretan alerta máxima sanitaria en Francia

Las autoridades consideran que la crisis no ha pasado, a pesar de que los termómetros han bajado en el norte del país, en tanto muchos individuos, fundamentalmente los ancianos y los enfermos están sufriendo de hipertermia (temperatura corporal anormalmente elevada, por encima de los 40 grados Celsius)

PARIS, 15 de agosto (PL). — El gobierno francés decretó hoy alerta máxima sanitaria y autorizó poner en práctica el sistema de emergencia llamado "Plan Blanco" para combatir los efectos del intenso calor, que ha ocasionado la muerte de 3 000 personas en esta semana.

Las autoridades consideran que la crisis no ha pasado, a pesar de que los termómetros han bajado en el norte del país, en tanto muchos individuos, fundamentalmente los ancianos y los enfermos están sufriendo de hipertermia (temperatura corporal anormalmente elevada, por encima de los 40 grados Celsius).

Ese mal de manera sostenida deriva en complicaciones agudas y serias para el organismo humano a largo plazo, por eso se espera que la afluencia a los servicios de urgencia se mantenga en los próximos días.

Clínicamente, los pacientes que padecen de hipertemia pueden sudar profusamente debido a la termoregulación o su piel puede estar seca debido a la deshidratación o a los agentes anticolinérgicos, que inhiben la acción de la acetilcolina.

La acetilcolina se encuentra ampliamente distribuida en el encéfalo y es un neurotransmisor clave en la regulación de los niveles de vigilancia y en el funcionamiento de grandes áreas de asociación.

El ministro de salud, Jean Jean-Francois Mattei, acusado por grupos verdes (quienes han reclamado su renuncia por la negligencia frente a los efectos de las condiciones climáticas) teme un nuevo ascenso de las temperaturas, es decir a un giro de la situación, de ahí las medidas tomadas.

Según Mattei, la ola de calor ha ocasionado este año una mortalidad superior (entre un 30 y un 50 por ciento) a la registrada en igual período en 2002.

Por su parte, el presidente de la Asociación de Médicos de Urgencias Hospitalarias (AMUHF), Patrick Pelloux, piensa que habrá miles de víctimas, criterio, también, de algunos médicos de urgencias, quienes auguran hasta 100 000 el número de fallecidos.

El "Plan Blanco", decretado a 11 días después del comienzo de la abrasante canícula, está orientado a hacer frente a esta epidemia y a movilizar medios adicionales de transporte y personal en los hospitales.

Se tiene previsto, además, la instalación de camas portátiles en diferentes centros asistenciales y aprobar un presupuesto extra para contratar enfermeros y mejorar la asistencia sanitaria.

El primer ministro Jean Pierre Raffarin no ha dejado de recibir críticas por la falta de previsión frente a esta ola de calor y la ausencia de reacción.

Los termómetros han marcado de forma sostenida desde hace unos 10 días temperaturas entre los 40 grados Celsius en la mayoría de Francia.

Tales cifras rebasaron las expectativas del gobierno y además de las muertes humanas han ocasionado desastres en sectores como la agricultura, la ganadería, la ecología y la economía.

Muchas personas opinan que aunque este cambio del clima era inevitable por los efectos del calentamiento global, al menos se hubieran podido aminorar sus consecuencias.

La semana pasada, en medio de la abrazante ola de calor, la mayoría de los principales ministros se encontraban de vacaciones, el presidente Jacques Chirac estaba en Montreal, Canadá, y el Primer Ministro en una de las regiones del norte de Francia.

 

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