PARÍS, 14 de agosto (PL).
— Alrededor de 3 000 muertos ha provocado la presente ola de
calor en Francia, según funcionarios sanitarios de este país,
citados hoy por el diario vespertino Le Monde.
IMAGEN TOMADA EL MIÉRCOLES DEL HOSPITAL SAINT-ANTOINE DE PARÍS CON
PACIENTES TRATADOS EN LOS PASILLOS DEL CENTRO.
El director general de Salud de
Francia, Lucien Abenhaim, declaró al rotativo que la canícula
provocó hasta el presente un elevado número de decesos, los cuales
pueden llegar a la cifra de los tres millares.
Señaló que las víctimas eran en su
mayor parte ancianos o personas con un frágil estado de salud, a
las cuales el calor precipitó la muerte.
Desde hace 15 días Francia está
afectada por una excepcional ola de calor, cuyas temperaturas han
llegado a los 40 grados Celsius en algunos lugares, lo cual ha
provocado que los hospitales y funerarias estén totalmente
desbordados.
El gobierno francés es acusado por
profesionales de salud y la oposición de izquierda de haber sido
sorprendido y no haber sido capaz de enfrentar lo que muchos
ciudadanos consideran una catástrofe.
Los principales medios informativos
locales, al referirse hoy a estas cifras de víctimas, hablan de una
tragedia y en algunos casos de una hecatombe.
En declaraciones a la televisión, el
ministro de Sanidad, Jean-Francois Mattei, cuya dimisión han
solicitado los Verdes, reconoció hoy que la situación creada se
trata de una auténtica epidemia y avanzó que las cifras de decesos
serán muy importantes.
El Instituto de Vigilancia Sanitaria
prometió ofrecer a partir del próximo lunes las primeras
estadísticas oficiales de fallecidos directa o indirectamente a
causa del calor.
Para tratar de frenar las críticas
contra el Ejecutivo, el primer ministro, Jean-Pierre Raffarin,
ordenó la víspera la activación en París y sus alrededores de un
plan previsto en caso de epidemias, atentados o accidentes nucleares
y de transporte.
Esta medida, considerada tardía por
muchos médicos, permite movilizar medios suplementarios en los
hospitales, tales como transporte y personal médico y paramédico.
La única cifra oficial manejada
hasta ayer, había sido facilitada por la directora general de los
hospitales públicos de París, Rose-Marie Van Lerberghe, quien
calculó en poco más de un centenar el número de decesos por el
calor en París desde el viernes hasta la víspera.
Pompas Fúnebres Generales (PFG), la
cual reivindica un cuarto del mercado, reportó la semana pasada un
aumento de la mortalidad del 37 por ciento en Francia y del 49 por
ciento en la región parisina, respecto al mismo período del año
pasado.
En vistas de la situación existente,
el alcalde de París, Bertrand Delanoe, autorizó que se efectúen
entierros mañana, pese a ser día festivo, mientras en algunos
departamentos las autoridades dieron la autorización para que se
amplíe hasta 10 días el plazo legal para los entierros.
Pese a que la canícula parece que va
a dejar respirar, al menos durante el próximo fin de semana en el
norte de Francia, el calor continuará azotando en el sur del país,
según los meteorólogos.