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Más que pelotero, mi hijo es un patriota
JOSÉ A. FULGUEIRAS
SANTA
CLARA.— Fue al regreso de los Panamericanos de Winnipeg, donde los
peloteros cubanos, como ahora, a coraje limpio, llegaron con el
filón de oro reluciéndoles en el pecho. Entonces Raquel se me
acercó y con su voz dulce y pausada inquirió:
—¿Viste
a mi hijo? ¿Qué te ha parecido su actuación?
¡Estelar como siempre!,
le dije y agregué: Buen pelotero, bateador oportuno y un mascoteo
para envidiar.
Ella me cortó:
—No,
no, me refiero a si viste el caretazo que le dio al gusano
provocador que se lanzó al terreno.
Y acentuó esta frase:
"¡Más que
pelotero, mi hijo es un patriota!"
Este año, en
Manicaragua, a punto de iniciarse un partido de nuestras Series
Nacionales Ariel Pestano, armado de peto y mascota, recibió la
lúgubre noticia:
Raquel Valdés, la
genuina profesora de la escuela especial Carlos Coello, había
fallecido. Moría, en plenitud de vida, una mujer hermosa por fuera
y por dentro. Una pérdida irreparable para el catcher regular del
equipo Cuba y para los niños discapacitados, que ya no verían más
a su mejor maestra.
Pocos días después
Ariel volvió a ponerse los arreos. Sus compañeros lo alentaban de
inning en inning y solo así lograron mantenerlo en el juego activo.
En este agosto, desde
República Dominicana, nos llegaron su rostro y sus palabras tras
resultar uno de los héroes indiscutibles en la nueva medalla de oro
panamericana.
"Dedico esta
victoria a la imagen de mi mamá. Y si he llegado hasta aquí es por
ella. Ante su cadáver me propuse ser mejor cada día, dentro y
fuera del terreno." |