Los restos de la destacada luchadora
revolucionaria Felicita Ortiz Córdova descansan definitivamente
desde el pasado jueves, en su querido Camagüey, en el osario
familiar según su voluntad, luego de su traslado desde la capital
del país donde residía hacía varios años y fue sepultada en
ocasión de su fallecimiento el 3 de julio del 2001.
En sencilla y emotiva ceremonia a la
que asistieron Eusebio Gómez, miembro del Comité Central del
Partido y de su Buró en esta provincia, compañeros y amigos de la
destacada comunista, Bertha Acosta, secretaria de la FMC en la
provincia hizo una reseña de la trayectoria de Felicita, y dijo que
sus restos no han venido a descansar inertes, sino para erigirse en
ejemplo y estímulo para las tareas de estos tiempos.
Felicita había nacido en Casilda,
actual provincia de Sancti Spíritus, el 10 de febrero de 1896, pero
al trasladarse la familia a vivir a Camagüey desde muy pequeña, se
consideró siempre una camagüeyana más, lo que la hizo de las
primeras merecedoras de la condición de Hija Ilustre de la
localidad.
Maestra de profesión, militó de
manera muy activa desde muy joven en las filas del Partido de Mella,
Roca y Fidel al que representó indistintamente en eventos
nacionales e internacionales antes y después del triunfo de la
Revolución.
Fundadora de los CDR, de la FMC, de
las Milicias, del Poder Popular, al morir ostentaba las órdenes Ana
Betancourt y Frank País; las medallas Pepito Tey y XX Aniversario
del Moncada, las distinciones 23 de Agosto y 28 de Septiembre, la
condición de Fundadora del Partido Comunista de Cuba, y numerosos
reconocimientos y certificaciones que acreditan su abnegada y
fructífera vida.