Nuevos ataques contra objetivos de EE.UU. en Afganistán

KABUL, 7 de agosto (PL).— Seis soldados afganos y un miembro de una organización estadounidense murieron hoy durante un ataque de presuntos talibanes contra un campamento militar en la sureña provincia de Helmand.

Mohammad Ayoub, jefe de la policía local, precisó que el hecho ocurrió en el distrito de Deshu, muy cerca de la frontera con Paquistán.

En los enfrentamientos perecieron los seis efectivos afganos y un conductor de la agencia estadounidense Mercy Corps.

También en el sur, individuos no identificados dispararon tres proyectiles de mortero contra una base militar estadounidense de la provincia de Paktia.

Un parte emitido por el cuartel general de las tropas de ocupación en Bagram informa sobre el ataque que, al parecer, no ocasionó bajas ni graves daños materiales.

Entretanto, en la oriental provincia de Kunar fue desactivada una bomba muy cerca de otro enclave norteamericano.

En los últimos meses se han incrementado en Afganistán los ataques contra objetivos de las fuerzas de la coalición, lo que analistas atribuyen a una posible reorganización del movimiento talibán y al rechazo a casi dos años de ocupación extranjera.

Estados Unidos y sus aliados invadieron Afganistán con el presunto objetivo de capturar al saudita Osama bin Laden, a quien responsabilizaron con los atentados del 11 de septiembre del 2001 en Nueva York y Washington.

Sin embargo, todavía no han podido dar con su paradero y el país centroasiático continúa sobreviviendo en medio del caos y de la guerra.

El gobierno impuesto tras la agresión apenas controla la situación en Kabul, mientras que en el interior los llamados señores de la guerra tienen sus propias milicias y se enriquecen con el negocio de las drogas.

Según fuentes oficiales, después del derrocamiento del gobierno talibán, a fines de 2001, Afganistán se ha convertido en el mayor productor de opio.

El presidente Hamid Karzai solicitó un fuerte incremento de la ayuda internacional para combatir el narcotráfico y admitió que la mafia de las drogas puede terminar adueñándose del país.

Hasta ahora no se ha podido implementar un programa de desarme, ni cambios importantes en el sistema judicial y las estructuras del gobierno, que permitan hacer frente a los graves problemas de inseguridad, corrupción e ingobernabilidad.

 

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