En casa el rey Erick y los otros campeones

Regresó el primer grupo de la delegación cubana a los Juegos Panamericanos. Entre ellos los gimnastas y los luchadores del estilo grecorromano

Rafael Pérez Valdés

Nadie lo dijo, pero todos lo sabíamos. El primer deportista que ayer iba a salir del avión portando la bandera nacional, en el regreso a casa, era el rey Erick López. ¿Quién sería el otro?, porque los candidatos de jerarquía a tal honor eran abundantes. Lo acompañó... el luchador Roberto Monzón.

Foto: JOSÉ M. CORREAEl abrazo de la querida madre.

Y enseguida se rompió momentáneamente el protocolo a un costado de la escalerilla de la nave que trajo al grupo desde Santo Domingo, sede de los Juegos Panamericanos: Erick se abrazó con su madre, Marta Beatriz Ríos Ponce; su hermana, Idalia López Ríos, y su pequeño hijo, fruto de su amor con la gimnasta Leyanet González, quien también retornó ayer.

A Erick, por sus seis medallas de oro, le tocó hablar... ¿a quién si no? Lo hizo consciente de ello: "Nos sentimos muy contentos de estar nuevamente en la Patria con las medallas esperadas. Los que quedan allá traerán las suyas, y vendrán con la medalla de la dignidad", dijo antes de reconocernos que ese momento fue más difícil para él que la competencia.

En ese instante Erick (hijo) ya tenía una medalla al cuello...

Los grequistas del récord: 
siete oros de siete posibles.

Leyanet, que se despidió con el título en el salto al caballo, indicó: "Sí, estoy muy contenta. Ahora, este jueves, sin un día de descanso, comenzamos la preparación para el Campeonato Mundial, hacia el cual saldremos el próximo lunes".

Monzón, cuya imagen combatiendo herido en la frente permanecerá en la memoria, tendrá un descanso un poquito mayor al igual que el resto de los luchadores: el lunes retornarán al colchón del Cerro Pelado, para continuar los entrenamientos con vistas al Campeonato Mundial, dentro de dos meses en Francia.

Esteban Lazo, miembro del Buró Político, les llevó poco antes un saludo de Fidel, y en el aeropuerto también estuvieron Adalberto Roque, vicepresidente del Poder Popular en la capital; Cristian Jiménez, vicepresidente primero del INDER, y Rubén Pérez, vicecoordinador de los CDR, quien en sus palabras de recibimiento indicó que todos eran campeones de la dignidad.

Juan Luis Marén, veterano de mil campañas en la lucha, y uno de los siete hombres de oro, era uno de los más buscados:

"Me siento bastante calmado, a pesar del dolor por el fallecimiento de mi madre, pues he sentido el calor del pueblo y el apoyo de mis compañeros", comentó. "Voy a ir a los Juegos Olímpicos por una cuarta medalla y tratar de cumplir las exigencias del pueblo, que siempre quiere la de oro", agregó.

Los entrenadores, Carlos Ulacia (greco) y Ernesto Izaguirre (gimnasia) coincidieron en que los resultados se fueron más allá de los pronósticos y los sueños de los días anteriores.

La oportunidad parecía preciosa para recoger otras impresiones, pero autoridades del aeropuerto nos lo impidieron, y afuera los familiares estaban ansiosos por compartir con los recién llegados. Queda pendiente...

 

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