Para los judocas más de tres sería una hazaña

OSCAR SÁNCHEZ

No hay duda de que el judo representa mucho en la aspiración de la delegación cubana de superar en los XIV Juegos Panamericanos de Santo Domingo su actuación dorada de Winnipeg'99, que fue de 69 trofeos áureos.

Está claro que la potente escuadra femenina, comandada por el profesor Ronaldo Veitía, tiene clase suficiente hasta para barrer con las siete preseas puestas en disputa, sin dejar de reconocer que el continente tiene importantes individualidades en Brasil, Canadá, Estados Unidos, Argentina y Venezuela.

Por eso les proponemos en este espacio concentrarnos en la versión masculina de la cita, que comenzará el próximo primero de agosto.

Igual que en Winnipeg, cinco naciones tienen potencialidades de hacerse del título colectivo de este deporte. Cuba, Estados Unidos, Brasil, Argentina y Canadá volverán a ser los grandes animadores.

Justamente ese fue el orden en que encabezaron el medallero hace cuatro años en Canadá. Desde entonces hasta acá no han sido significativas las evoluciones, aunque sí hubo sustanciales modificaciones en las plantillas cubana y brasileña, a las que hoy consideramos como las de más posibilidades de dominar el podio dominicano.

Los hombres del judo americano desde Winnipeg'99 hasta este 2003 han pasado por dos campeonatos mundiales y unos Juegos Olímpicos. En citas del planeta la cosecha es de cinco preseas (dos de oro, una de plata y dos de bronce), con destaque para Cuba (1-0-2), en tanto Estados Unidos tiene una dorada y Brasil una bronceada. En Sydney, dos brasileños, Carlos Honorato (90) y Luiz Camilo (73), que estarán en Santo Domingo, obtuvieron plata y el cubano Manolo Poulot, ya retirado, mereció el bronce en los 60.

Sin la pretensión de ser profeta, el primer lugar en Santo Domingo, debe rondar las tres preseas de oro, la misma cantidad conseguida por Cuba en la ciudad canadiense en 1999, que le devolvió el sitial de honor perdido en Mar del Plata'95.

La lucha entre Brasil y Cuba debe ser muy reñida, pues si bien hombres como los cubanos Yordanis Arencibia, bronce en las lides del orbe de 1999 y 2001 en los 66, Gabriel Arteaga y Yosvani Despaigne se presentan hoy entre los 10 mejores de sus pesos en el mundo, habría que tener en cuenta que los dos últimos pudieran encontrarse con Flavio Canto, séptimo del mundial del 2001, y Honorato, respectivamente.

Arteaga le ganó a Canto la final de Winnipeg, mientras Despaigne ya acumula victorias sobre Honorato. Por supuesto, que estos posibles encontronazos en cualquier fase pudieran favorecer a las individualidades estadounidenses, canadienses y argentinas, que a juzgar por las últimas competencias internacionales sus equipos no se diferenciarán mucho de los presentados en Winnipeg.

Por ejemplo, de los dos campeones estadounidenses hace cuatro años, Brian Olson (90) continúa copando destacados puestos en justas internacionales, en tanto el monarca canadiense de entonces, Nicolás Gill (100), fue séptimo en el Mundial del 2001 y sigue con presencia, e igual sucede, aunque con menos aval, con el ganador argentino de los 66, Martín Ríos.

En resumen, para cualquier elenco masculino pasar de los cuatro pergaminos dorados podrá ser considerado una proeza, y si fuera Cuba la protagonista entonces la hazaña se multiplicaría, pues sus otros cuatro hombres debutan en Juegos multideportivos.

 

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