Las descargas de residuales líquidos
amenazan el desarrollo costero en el mundo, particularmente en
América Latina y el Caribe, región en la cual sobresale un
proyecto cubano para restringirlas y conservar la biodiversidad.
Este programa, de manejo integrado de
la zona costera contribuye a proteger los ecosistemas, explotar
sosteniblemente los recursos y elevar la calidad de vida al
disminuir la morbilidad por enfermedades hídricas, precisan
informes del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente.
Entre las principales acciones
vinculadas a la reducción de la carga contaminante en los últimos
años destacan las relacionadas con el incremento del fertirriego en
complejos agroindustriales, la introducción de prácticas de
producción más limpias y el mantenimiento de los sistemas de
tratamiento.
En ese lapso Cuba disminuyó el
índice de contaminación en casi un 11 por ciento, equivalente a la
emisión de los desechos generados por millón y medio de
habitantes, resultado similar al del programa en las ocho cuencas
hidrográficas de interés nacional.
Otro de los pilares del proyecto
contra la degradación de los océanos es la aplicación de las
Estrategias Ambientales de los Ministerios de la Industria Pesquera
y del Transporte, relativas a los derrames de petróleo, la
disposición final de la basura en los buques, la actividad pesquera
y el comercio marítimo.
Esta situación difiere del panorama
del orbe, pues apenas el uno por ciento de los mares dispone de
áreas de conservación, mientras los planes de tratamiento de aguas
residuales de Latinoamérica y el Caribe son recientes y escasos,
indica el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente.
(AIN)