A esta conclusión llegó aquí un
grupo de monitoreo del Comité antiterrorista del Consejo de
Seguridad de las Naciones Unidas en un informe que cubre los
últimos 90 días de su permanente gestión.
En ese período rindieron cuentas un
total de 51 Estados miembros, cumpliendo con la resolución 1455 de
2003, mientras el mencionado grupo especial visitó 16 países para
cambiar impresiones con sus autoridades.
Para los encargados de esa
encomienda, se consideran éxitos la localización y arresto de
miembros del comando original de Osama bin Laden, la detección de
células y apresamiento de "un número sustancial" de
integrantes de redes de apoyo, lo que atribuyen a la cooperación
internacional.
Sin embargo, recientes ataques en
Arabia Saudita, Marruecos, Chechenia, Kenya y Afganistán, revelan
que "Al Qaeda y sus grupos asociados siguen constituyendo una
significativa amenaza".
El informe advierte que la
vulnerabilidad de la economía global y el sistema bancario han
permitido a todas esas formaciones realizar lavado de dinero para
financiar el terrorismo, particularmente en áreas del mundo no
desarrollado.
Incluso logran contar con un flujo de
fondos, provenientes hasta del mismo Afganistán, vinculados al
tráfico de drogas, y de instituciones registradas como caritativas.
Sólo 15 de los Estados informantes
reportaron la congelación de cuentas, y los restantes señalaron
que no descubrieron ninguna transacción irregular.
También a despecho de la
prohibición de viajes a sospechosos de una lista consolidada del
Comité de la ONU, las proscritas redes "mantienen un alto
grado de movilidad y les han sido posible iniciar ataques
terroristas en varios países alrededor del mundo".