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Rayuela cambió la
escritura
BUENOS AIRES (SE).—
Novela de culto como pocas, la más ambiciosa obra del escritor
argentino Julio Cortázar, Rayuela marcó un antes y un después en
la literatura mundial, se recuerda aquí cuando se cumplen 40 años
de su aparición.
En esos años todos
habían pensado y deseado la revolución, pero a nadie se le había
ocurrido hacerla con las palabras, desde las formas artísticas.
Rayuela fue un intento de sacudir el lenguaje y de buscar un
lenguaje nuevo. Las ideas recibidas, la tradición cultural, son
sometidas allí a una revisión despiadada. En la actitud
insobornable de su protagonista, Horacio Oliveira, hay una petición
de autenticidad total del hombre, que era el signo de esos tiempos
cambiantes. Y también la tendencia a la seriedad, al engolamiento,
en fin, la falta de sentido del humor como una de las peores
herencias españolas, fueron el blanco favorito de sus cocteles
molotov.
En 1959, cuatro años
antes de la publicación de Rayuela, Julio Cortázar, ya consciente
de los alcances del libro que estaba haciendo, le escribe a un
amigo: "Será algo así como una antinovela, la tentación de
romper los moldes en que se petrifica este género".
Rayuela generó adictos
y un modo de vivir. Las mujeres querían ser impredecibles magas y
los hombres desesperados, Horacio Oliveira. Se puso de moda el jazz
("me gusta el jazz antes de Cortázar", tenían que
aclarar fastidiados los jazzmen de entonces) e irse a vivir a París
a una buhardilla. Y no faltaba el que hacía el tour completo, que
empezaba sagradamente en la Rue de Seine, buscando el arco que da al
Quai de Conti, al Pont des Arts, donde, por supuesto, no estaba
ninguna maga con su delgada cintura inclinada sobre el río,
esperando un encuentro casual. Se hacían reuniones con vino barato,
en las que con devoción se escuchaba el disco de Cortázar leyendo —en
su voz íntima— la muy triste carta a Rocamadour. Y, como en toda
religión verdadera, no faltaron los apóstatas que una noche, en un
arranque parricida, terminaron quemando un ejemplar de Rayuela.
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