La niña Lázara Yarisbel Díaz,
residente en las montañas del municipio de San Cristóbal, en la
provincia de Pinar del Río, experimenta gran alegría, pues acaba
de recibir versos enviados por Antonio Guerrero.
"Una escuelita rural" se
titula el texto con el cual el Héroe de la República de Cuba —uno
de los cinco luchadores antiterroristas que ostentan esa condición
y que se hallan prisioneros políticos en EE.UU.—, responde a la
misiva enviada por la alumna de ocho años, en la que ella expresa
su deseo de que sea liberado y visite el plantel donde estudia, el
cual cuenta —como los demás planteles de ese nivel en cualquier
lugar del país— con computadora, televisor y video.
Lázara Yarisbel, vive feliz en su
campo y —según afirma el semanario Guerrillero, citado por la AIN—
no le gusta la vida en el pueblo, pues prefiere estar rodeada de
animales y conocer por las plumas a muchos pájaros como el
sinsonte, el negrito, el tocororo y el pitirre.
Juan Manuel, su joven maestro, dijo
sentirse orgulloso de tener una alumna tan aventajada e imaginativa,
a quien le fascina cabalgar en su yegua Mareja, lo cual hace con
gran destreza.
Con mucha atención, la niña escucha
el poema de Antonio leído por el profesor:
Allá junto a la montaña,
en la zona de Barbosa.
Entre tabaco y la caña,
tras el surco, el platanal,
no muy lejos del corral,
destella, como una estrella,
como la palma más bella,
una escuelita rural.
Allí ondea la bandera,
de una Cuba soberana
Y es allí, cada mañana,
donde una niña pionera,
inteligente y sincera,
presta toda su atención,
a la importante lección,
del maestro licenciado.
Ella con segundo grado,
sabe de computación.
Ya Lázara Yarisbel,
asegura será un día,
una maestra que guía,
como lo hace Juan Miguel.
Ella sabe que Fidel,
entrega todo su empeño,
para que todo el pequeño,
en la Patria socialista,
se proponga una conquista,
y haga realidad su sueño.
Este programa docente,
no es sólo en Pinar del Río,
se dispersa como un río,
desde Oriente hasta Occidente.
Es la justeza vigente,
de la batalla librada.
es la victoria alcanzada,
con voluntad y coraje.
Es el más digno homenaje,
a los Héroes del Moncada.