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Ver, oir, leer y escribir
La pedagoga cubana Leonela Relys, creadora del método de alfabetización Yo sí puedo, afirma que su carácter es universal y será puesto en práctica en el hermano país por docentes y facilitadores venezolanos
FÉLIX LÓPEZ Y
RICARDO LÓPEZ HEVIA
Enviados especiales
En marzo del 2001,
mientras asesoraba la campaña de alfabetización en Haití, la
pedagoga cubana Leonela Relys viajó por unos días a La Habana.
Lejos estaba de saber que un nuevo proyecto le abriría las puertas
de Latinoamérica. Fue una noche, durante la condecoración del
Presidente de Sudáfrica, que el Comandante en Jefe Fidel Castro le
sugirió que estudiara la posibilidad de concebir una cartilla que
vinculara los números y las letras...
La campaña está respaldada por una
adecuada base material.
Unos días después,
Leonela regresó a Haití y comenzó a trabajar en el proyecto: "Empezamos
por organizar las letras, de acuerdo con la frecuencia en su uso, y
a cada una le asignamos un número, que es generalmente lo conocido
por los iletrados. Tratamos de que la actividad y la ejercitación
se convirtieran en una constante, y que la persona analfabeta fuera
capaz de ejecutar tres pasos fundamentales: escuchar y observar,
producir palabras, y construir oraciones.
"Es
por eso que la cartilla sigue la ruta de tres logotipos: un oído y
un ojo (escuchar y ver), un oído y un libro (escuchar y leer), y un
oído y un lápiz (escuchar y escribir). La observación de las
clases (a través de la televisión) permite enseñar e indicar los
ejercicios que debe realizar la persona. Para ello se auxiliará de
una cartilla, y contará con el apoyo de un facilitador
que servirá de puente entre él y la clase contenida en un video."
—¿Cuántas
clases conforman el método y por qué se imparten en el soporte
audiovisual?
"Son
65 clases grabadas en video VHS, y está previsto metodológicamente
que se desarrollen de lunes a viernes, dos horas por día, aunque
admite flexibilidad en su implementación, atendiendo a las
necesidades de cada comunidad.
La profesora Leonela Relys,
creadora del revolucionario
método de alfabetización.
"Entre
sus ventajas debemos agregar que ofrece la posibilidad de dirigirse
a una mayor cantidad de iletrados al unísono, es más económico, y
facilita una mejor comunicación entre la familia, la sociedad y el
proceso docente. Y algo no menos importante: no requiere de una
institución específica, porque se puede realizar en una casa o en
cualquier lugar con condiciones técnicas para instalar el video y
el televisor.
"Lo
novedoso del método es la utilización de las nuevas tecnologías y
la asociación de números y letras, porque la alfabetización a
través de soportes como la radio ya se puso en práctica en Haití,
Nicaragua, Nueva Zelanda, Guinea Bissau, y en diferentes estados
mexicanos."
—Profesora,
¿podría ampliar cuál es el fundamento de la asociación entre
números y letras?
"Se
sabe que en diferentes actividades que realizan los iletrados, ellos
conocen y dominan perfectamente el manejo de los números. Por
ejemplo, si juegan dominó uno observa que al final sacan
correctamente las cuentas; van al mercado y no se equivocan a la
hora de pagar o recibir el cambio. Por necesidad de la vida, en su
gran mayoría, aprenden los números. Ese dominio se convirtió en
el punto de partida hacia las letras. Se trata de asociar lo
conocido con lo desconocido, algo que da la oportunidad a la persona
analfabeta de demostrar que conoce algo...
"El
Plan Piloto que se desarrolla en Caracas, Vargas y Maracay nos ha
dado sorpresas... Los matriculados están logrando a la altura de la
clase número 20 lo que esperábamos de ellos en la 35. Y eso nos
hace pensar que el método funciona y es efectivo."
—¿Si
la clase está contenida en un video, cuál es la razón de ser del
facilitador?
"Es
el alma de la clase. Cualquier método que se aplique va a necesitar
siempre de alguien que personalice el proceso de enseñanza y
traslade confianza a los iletrados. Esa persona es la que se encarga
de retomar y ejercitar los conocimientos ofrecidos en la clase
televisiva. Tiene, además, la función de hacer el trabajo
personalizado con los diferentes grupos de iletrados, que no
aprenden al mismo ritmo y no tienen igual base."
—¿Qué
siente usted cuando ve a un ser humano aprender?
"Tuve
la oportunidad de alfabetizar en mi país siendo una niña, y sentí
emociones muy grandes, porque enseñé a campesinos muy humildes a
escribir sus nombres y realizar las primeras cartas y lecturas. El
método que utilizamos en Cuba fue presencial (un alfabetizador cada
dos iletrados)... Después tuve la suerte de colaborar en la
alfabetización por radio en Haití, que fue una gran escuela. Se
trataba de personas que no sabían con cuál parte del lápiz se
escribía. Verlos llegar así al aula y comprobar los conocimientos
que adquirieron en poco tiempo ha sido la mayor experiencia que he
podido sentir como educadora.
"Y
esta respuesta estaría incompleta si no reitero que este es un
trabajo colectivo, porque una labor de tal magnitud no la pueden
realizar una, dos o tres personas. Desde octubre del 2001, fecha en
que regresé de Haití a Cuba, ha existido una interrelación entre
el Canal Educativo cubano, los actores que hicieron un gran esfuerzo
en la filmación de las clases, los técnicos, el Instituto
Pedagógico Latinoamericano y Caribeño de Alfabetización, el
Ministerio de Educación de Cuba y un numeroso grupo de personas que
ha garantizado el resultado final."
—¿Por
qué ha dicho que si Venezuela triunfa ganará América Latina?
"El
propósito es que el método no se quede en Venezuela, sino que
sirva a todos los países que lo necesiten. Existen 860 millones de
analfabetos que pueden aprender a leer y a escribir de forma rápida
y económica."
—Algunos
medios de comunicación atacan a la campaña de alfabetización
porque se sustenta en un método cubano, ¿qué opinión le merece?
"El
método tiene un carácter universal. Reitero que no ha sido
concebido para Venezuela y nosotros los cubanos no vamos a
alfabetizar en este país. Les facilitamos a los hermanos
venezolanos el método y los medios para que hagan uso de él. He
leído en la prensa que maestros cubanos han venido a ocupar los
puestos de los docentes venezolanos. La verdad es que serán 100 000
facilitadores de este país los que realizarán la campaña. Ellos
no han asimilado el método mecánicamente, sino que han realizado
sus aportes y lo han convertido en un híbrido cubano-venezolano. La
cartilla contiene textos que tratan de cualquier tema, excepto de
política. Las clases tienen carácter universal, y una estructura
metodológica que parte de una motivación. Ni en las 65 clases ni
en la cartilla van a encontrar una sola referencia política."
LA OPINIÓN DE LA
UNESCO
Con la mención
honorífica del Premio Rey Sejong, Cuba llega a su quinto Premio
Internacional de la UNESCO, por sus esfuerzos y logros innovadores,
solidarios y ejemplares en esos espacios de los derechos humanos que
son la alfabetización y la educación básica.
El primero fue el Premio
Krupskaya, otorgado en 1964, por la tarea de la posalfabetización,
mejor conocida como Batalla del Sexto Grado. Luego le siguieron el
Premio Pavlevi, otorgado al modelo de educación de adultos de Cuba,
en 1968; el Premio a la educación a pescadores, a través de la
radiofonía, en 1985; nuevamente el Premio Krupskaya, en 1990, por
la campaña de alfabetización para ciegos en el sistema Braille.
El reconocimiento del
Premio Rey Sejong, quiere resaltar el ejemplo de la solidaridad de
Cuba, que la lleva a compartir experiencias y a participar, en forma
destacada en el desarrollo del sistema no formal de educación de
Haití, en la alfabetización en lengua creole, con la utilización
eficiente de los medios radiales, y más recientemente por el
método Yo sí puedo, que tiene como soporte los medios
audiovisuales. |